Las imágenes publicadas en redes sociales reflejaban el choque de dos tragedias: una familia que lloraba a una víctima fatal y otra que veía cómo sus familiares estaban a punto de ser linchados por una multitud
La indignación por el asesinato de un taxista de 33 años estuvo a punto de terminar en una tragedia mayor en el municipio de Viacha, La Paz. Una multitud enfurecida sacó a tres adolescentes acusados del crimen de las celdas policiales y los llevó hasta la plaza principal con la intención de lincharlos. Entre gritos de justicia, llantos desgarradores y el reclamo de una familia destruida, la Policía logró rescatarlos minutos antes de que la violencia cobrara nuevas víctimas.
La tarde del sábado, la plaza Mariscal José Ballivián de Viacha se convirtió en el escenario de una escena cargada de rabia, dolor y desesperación. Cientos de vecinos se congregaron exigiendo justicia por la muerte del taxista Johnny Alejo, conductor afiliado al sindicato Radio Taxi Transviacha, que fue hallado sin vida en la zona Santa Bárbara con múltiples heridas de arma blanca.
La captura de tres adolescentes, de entre 16 y 17 años, señalados como presuntos responsables del crimen, desató la furia de la población. Los jóvenes habían sido trasladados a dependencias de la Estación Policial Integral (EPI), pero una multitud logró rebasar la escasa seguridad policial, ingresó a las instalaciones y los sacó por la fuerza.
Mientras los sospechosos eran conducidos por la plaza entre empujones, insultos y amenazas, una joven rompió en llanto y se lanzó entre la multitud para intentar proteger a uno de ellos.
—”Por favor, no lo maten. No tenemos mamá, somos huérfanos. No me lo golpeen a mi hermano”, suplicaba entre lágrimas mientras intentaba acercarse al adolescente..
Las imágenes publicadas en redes sociales reflejaban el choque de dos tragedias: una familia que lloraba a una víctima fatal y otra que veía cómo uno de sus hijos estaba a punto de ser linchados por una multitud.
El padre de otro de los acusados apareció poco después y, visiblemente afectado, pidió perdón públicamente a la familia del taxista. Además, fue presionado por la multitud para castigar a su hijo a chicotazos, en medio de las quejas y gritos del público.
“Mi hijo tiene 17 años. Yo nunca pensé que iba a pasar esto. Que pague, que pague mi hijo. Tiene que pagar en la cárcel. Yo no lo estoy defendiendo”, afirmó con la voz quebrada.
Sin embargo, los pobladores de Viacha exigían castigo para los adolescentes acusados del crimen. “Ellos no tuvieron pena con el taxista, quémenlos”, gritaban desde la multitud
El hombre incluso ofreció asumir parte de la manutención de los hijos del conductor fallecido.
“Yo me comprometo con la señora a darle una mensualidad para sus hijos. Eso es lo que puedo hacer. Nadie le va a devolver a su esposo ni a sus hijos a su padre”, manifestó ante los vecinos.
Fuente: El Deber

