El magnate de los medios revolucionó la industria de la televisión por cable durante la década de los noventa
Ted Turner, el fundador de la popular cadena de noticias CNN, ha fallecido este miércoles a los 87 años en su casa cerca de Tallahassee, Florida. Magnate de los medios de comunicación, filántropo y ecologista, Turner creó en junio de 1980 una cadena de noticias durante 24 horas llamada Cable News Network (CNN), que revolucionaría para siempre la industria de la televisión por cable en Estados Unidos.
La muerte de Turner se produce en un momento complicado para CNN. Acaba de ser vendida a Paramount Skydance, propiedad de la familia Ellison, amigos de Donald Trump, y propietarios también de su canal rival CBS.
La aparición en los años ochenta de CNN redefinió la forma de hacer televisión, con actualizaciones y emisiones en directo durante 24 horas. La cobertura de la primera guerra de Irak en 1990 fue un hito en la televisión por llevar las cámaras a primera línea del frente y ofrecer información actualizada permanentemente.
Turner anunció en 2018 que padecía demencia con cuerpos de Lewy, un trastorno cerebral progresivo, que tiene algunos rasgos en común con el párkinson y el alzhéimer. El año pasado fue hospitalizado por un episodio de neumonía que logró superar tras una convalecencia en un centro de rehabilitación.
Mujeriego, bebedor, provocador y amigo de los escándalos, se casó en 1991 con la actriz Jane Fonda, ganadora de un Óscar, después de dos sonados divorcios anteriores. Fonda fue el amor de su vida, pero sus personalidades contrapuestas hicieron imposible la relación, que terminó una década después. A pesar de la separación, ambos mantuvieron una estrecha amistad y se dejaron ver juntos con frecuencia en actos públicos. Turner tenía cinco hijos de sus dos primeros matrimonios.
Robert Edward Turner III, el nombre completo de Ted Turner, nació en Cincinnati (Ohio) el 19 de noviembre de 1938. Apenas hay noticias de su madre, más allá de que se llamaba Florence Rooney y era hija del dueño de una cadena de supermercados de Cincinnati. Su padre, por su contra, fue una figura esencial para él. Robert Jr. se mudó a Ohio tras la Gran Depresión. Tras algunas aventuras empresariales que terminaron en fracaso se trasladó a Atlanta para montar una empresa de vallas publicitarias. Con una personalidad compleja, tenía depresiones, problemas con el alcohol y era adicto a las pastillas, daba palizas a su hijo cuando estaba ebrio. Terminó suicidándose cuando Ted Turner tenía 24 años, un hecho que influyó decisivamente en su vida.
Durante su adolescencia su padre lo internó en una academia militar con una estricta educación conservadora y cristiana. Más tarde lograría ingresar en la Universidad de Brown donde se matriculó de Filología Clásica, lo que le granjeó las críticas de su padre. No duró mucho. Pronto dejó los estudios para trabajar en la empresa familiar.

Pese a que la empresa de publicidad exterior de su padre tenía muchas deudas y sus amigos le aconsejaron venderla, Turner decidió seguir adelante.
Fue un visionario. Tuvo la habilidad de convertir la empresa que heredó en Turner Broadcasting System (TBS) en “una superestación” de canales de entretenimiento y deportes por cable y satélite, del que nació el popular canal TNT, que hoy en día mantiene una audiencia millonaria.
Tras coger el timón de la empresa familiar fue comprando pequeñas emisoras de radio para ampliar el negocio. A principios de la década de los setenta, adquirió una pequeña televisión local a partir de la cual montó un imperio mediático con canales de noticias, cine, deportes y dibujos animados en un momento en que la industria del cable y las emisiones por satélite comenzaban a despegar.
Aficionado a los deportes. En 1976, compró el equipo de beisbol de Atlanta, los Braves, por un dineral para añadir contenido a su canal de televisión. Aunque el negocio parecía una locura en aquel momento, pronto se convirtió en un éxito. Así que al poco se convirtió en propietario del equipo de baloncesto de la NBA, los Atlanta Hawks.
Ted Turner fue capaz de intuir la capacidad de los satélites para transmitir la señal de su pequeña cadena de televisión de Atlanta a los sistemas de cable de todo el país ofreciendo una gran oferta de programas deportivos.
Pese al éxito empresarial en la industria de los medios a Turner no le interesaban las noticias. Era un apasionado de la vela. Llegó a comprar un equipo participante de la Copa del América de vela para convertirse en capitán. Tras varios intentos logró la victoria en la competición en la edición de 1977. En aquella época se dedicó a sumar hazañas en competiciones de navegación.
De personalidad desbordante era un hombre de contradicciones. Se declaraba como profundamente conservador. Recibió críticas por xenófobo y machista. Sin embargo, se hizo amigo de Fidel Castro y en ocasiones defendió el régimen comunista de China.
Su gran golpe empresarial lo dio en 1985 cuando compró el catálogo de cerca de 4.000 películas de MGM, el legendario estudio de Hollywood, por unos 1.500 millones de dólares. Entre los títulos más destacados figuraban Lo que el viento se llevó, Memorias de África o Casablanca. De esta operación nació el canal de televisión por cable Turner Classic Movies (TCM), una de las plataformas con más reputación en la industria del celuloide por la calidad de sus películas.
Con su visión revolucionaria, Turner se enfrentó al sector del cine por su plan de colorear algunas de los clásicos del cine. Cineastas, directores como Billy Wilder o Woody Allen criticaron la iniciativa que terminó abandonando, solo después de haber añadido color a El Halcón Maltés, un clásico del cine negro dirigido por John Huston en 1941.
En una maniobra parecida, en 1992 se hizo con la cartera de dibujos animados de Hanna-Barbera para crear Cartoon Network con personajes populares como Los Picapiedra o el Oso Yogi. En aquel momento su imperio mediático comprendía canales de noticias, de entretenimiento con algunos de los canales de cine más exitosos, de deportes y dibujos animados.
Corrían los buenos tiempos para Turner. Aquellos en los que fue nombrado personaje del año por la revista Time; cuando conoció a Jane Fonda y era visto por los estadounidenses como un personaje polémico pero entrañable por su gran carisma: con planta de actor, rubio, delgado, y con un bigote de vaquero del medio oeste. Capaz de decir barbaridades, pero también de conseguir la admiración de los espectadores.
Fueron legendarios sus enfrentamientos con Rupert Murdoch, otro de los magnates de la industria de los medios, dueño de la Fox. Y sus luchas con las grandes cadenas de televisión, como la ABC, NBC y CBS, la cual intentó comprar sin éxito en 1995. Hoy, paradójicamente, CNN y CBS forman parte del mismo grupo empresarial (Paramount Skydance) y arrecian las voces que auguran que terminarán integrándose.
Ahogado por las deudas, Turner vendió el grupo TBS, con todos sus canales, a Time Warner en 1995, para crear el mayor gigante de los medios de comunicación y entretenimiento de la época. Tras la venta siguió vinculado a la compañía como vicepresidente. Durante esos años multiplicó su fortuna y moderó sus excesos. Años más tarde fue testigo de la desastrosa fusión con AOL en el 2000, considerada como la peor operación empresarial de la historia. Finalmente abandonó el barco en 2003 tras perder su influencia en el grupo tras las sucesivas fusiones.
Uno de las facetas más reconocidas de Turner tiene que ver con su vertiente filantrópica. En 1997, un año de vender su imperio a Warner decidió donar 1.000 millones de dólares a las Naciones Unidas. Además, creó una decena de fundaciones ecologistas, conservacionistas, contra la amenaza nuclear, en favor de los niños, etc…
La CNN lo describe como “un navegante de fama internacional, un filántropo que fundó la Fundación de las Naciones Unidas, un activista que abogó por la eliminación mundial de las armas nucleares y un conservacionista que se convirtió en uno de los mayores terratenientes de Estados Unidos”. Pero también fue un hombre con un carácter impulsivo, aventurero y egocéntrico cuyos excesos protagonizaron las portadas de las revistas en su época.

Ecologista y conservacionista, era uno de los mayores rancheros de Estados Unidos. Poseía propiedades con una extensión conjunta de dos millones de acres (algo más de 800.000 hectáreas) por todo Estados Unidos y Argentina. Es conocido también su afán por tratar de salvar a los bisontes, una especie que estaba en peligro de extinción. En sus fincas pastan hoy más de 51.000 ejemplares de estos cíbolos.
Fuente: EL PAÍS

