Entre estanterías y arcos de Sainte-Geneviève, Valentino desplegó su repertorio Primavera-Verano 2027. La maison italiana reunió corsetería de tonos saturados, plumas y piezas de alta gala en la semana del prêt-à-porter femenino
En la sala de lectura de la Biblioteca Sainte-Geneviève, entre estanterías, arcos y una pasarela roja, Valentino presentó su colección Primavera-Verano 2027 como una sucesión de siluetas de color intenso, corsetería, encaje, plumas y accesorios de gran escala.
El desfile, realizado este 4 de octubre durante la Semana de la Moda de París, llevó la firma de Alessandro Michele, director creativo de la casa italiana desde 2024.
La colección, llamada “Antibiblioteca”, trasladó el imaginario de Michele a uno de los espacios históricos de París. La propuesta tomó como punto de partida la idea de una biblioteca que reúne aquello que todavía queda por descubrir, una referencia asociada al ensayista Nassim Nicholas Taleb y a la biblioteca personal de Umberto Eco.
Sobre la pasarela, esa premisa se tradujo en una convivencia de referencias: códigos de gala, piezas de sastrería, una estética de los años ochenta y accesorios que alteran la formalidad de los conjuntos.
El color y la corsetería ordenaron la pasarela de Valentino
Las imágenes del desfile muestran una colección construida a partir de contrastes cromáticos definidos. Aparecieron corsés de satén en azul eléctrico, fucsia, amarillo y verde, combinados con faldas de tonos opuestos.
En varios looks, el torso ajustado funcionó como eje de prendas con movimiento, desde faldas lápiz hasta siluetas amplias y vestidos de largo completo.
La fórmula dialoga con una de las claves históricas de la maison: la construcción de una presencia de noche a través de líneas depuradas y materiales de impacto.
En este caso, Michele sumó su gusto por la acumulación visual. Los conjuntos no buscaron una lectura minimalista; por el contrario, incorporaron brillos, lazos, transparencias y adornos para producir combinaciones deliberadamente cargadas.
Entre las piezas que concentraron la atención figuró un vestido strapless fucsia de largo hasta el suelo, con cuerpo estructurado y un volumen circular posterior rematado por un gran moño negro.
También hubo vestidos rojos, uno de los tonos asociados a la identidad de Valentino, que cerraron el recorrido con una silueta de gran escala.
Encajes, plumas y moños llevaron los códigos de gala a un registro urbano
El encaje tuvo una presencia constante en faldas, camisas y vestidos, a veces acompañado por terminaciones de plumas de avestruz. Las transparencias se combinaron con corpiños visibles, mientras que los bordados y las aplicaciones aportaron textura a prendas de apariencia ligera.
Además, se pudieron ver minivestidos ceñidos, faldas con lazos sobredimensionados y piezas que alternan volúmenes rígidos y caídas más blandas.
La propuesta incluyó varios recursos habituales en el trabajo del diseñador: superposición de elementos, referencias heterogéneas y una aproximación a la moda que privilegia la construcción de personajes.
Así, un vestido de gala convivió con gorras de béisbol, gafas oscuras de gran tamaño y chaquetas de sastrería usadas con menor rigidez.
En la pasarela masculina aparecieron trajes cruzados llevados con la camisa parcialmente desabotonada, camisas con lentejuelas y accesorios que rompieron el tono formal.
Algunas gorras llevaron la inscripción “Villain Teen”, mientras que los bolsos cruzados y los sobres rectangulares reforzaron la búsqueda de contraste entre prendas de ceremonia y referencias de calle.
La joyería convirtió cada conjunto en una composición de capas
Los accesorios fueron una parte central del desfile. Collares de eslabones gruesos, perlas de tamaño ampliado, cuentas en colores ámbar y piezas doradas de inspiración barroca se superpusieron sobre vestidos, corsés y conjuntos de sastrería.
Los pendientes, gafas, guantes largos y sombreros completaron una imagen donde cada look acumulaba elementos en lugar de limitarse a un único foco.
La joyería de gran volumen y los accesorios superpuestos reforzaron la continuidad entre la actual etapa de la casa y el lenguaje que Michele desarrolló anteriormente en Gucci.
Sin embargo, la colección sostuvo emblemas reconocibles de Valentino, como el rojo, los moños, los vestidos de noche y una elaboración enfocada en la ornamentación.
El desfile reunió 80 looks y se desarrolló con música y luces que contrastaron con el carácter silencioso de una biblioteca.
La elección del espacio sumó otra capa a la narrativa: la arquitectura decimonónica enmarcó prendas que propusieron un repertorio visual más próximo a la celebración y al exceso que a la sobriedad académica.
Valentino presentó su propuesta en la recta final de la Semana de la Moda de París
La presentación se realizó durante la Semana de la Moda de París dedicada al prêt-à-porter femenino para la temporada Primavera-Verano 2027.
El calendario de esta edición se extendió entre el 28 de septiembre y el 6 de octubre, con las principales casas internacionales mostrando las colecciones que llegarán a tiendas y editoriales en los próximos meses.
Para Valentino, la cita tuvo además un peso empresarial. La firma romana, fundada en 1960 por Valentino Garavani, atraviesa una etapa de redefinición bajo el mando de Michele.
Con “Antibiblioteca”, Valentino llevó sus códigos históricos a una pasarela donde la corsetería de colores, el encaje, las plumas, la sastrería y la joyería adquirieron la misma importancia.
La programación de la Semana de la Moda de París continuará hasta el 6 de octubre con los últimos desfiles de la temporada femenina.
Fuente: INFOBAE

