El creador de Hinge acaba de presentar Overtone, una plataforma de ligue en la que solo hay que hablar con un agente de IA y dejar que él haga el resto buscando a quien puede ser la persona perfecta
A finales de este año, Justin McLeod, fundador de la aplicación de citas Hinge –gracias a la cual el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, conoció a su esposa, Rama Duwaji–, dejó la app para crear otra llamada Overtone. Consideró que, pese a que la revolución digital ha ampliado como nunca antes las posibilidades para conocer personas y encontrar pareja, la abundancia de opciones ha traído consigo la desaparición de referentes que ayuden a tomar decisiones.
Los usuarios están agotados ante un catálogo casi infinito de posibilidades, de rostros y descripciones. McLeod decidió meter en el cóctel a la inteligencia artificial. Esta no es la parte innovadora: muchas otras aplicaciones ya están apostando por ella, no siempre para el agrado de los usuarios. Cuando la fundadora y directora ejecutiva de Bumble, Whitney Wolfe Herd, anunció a principios de este año que Bumble eliminaría la función de deslizar para dar paso a un sistema de emparejamiento basado en IA, la reacción en redes fue mayoritariamente negativa.
Pero Justin McLeod cree que la utilización de la IA en su nuevo proyecto puede cambiar verdaderamente las cosas. “Overtone no es una aplicación de citas. Con esto quiero decir que no es una plataforma social con perfiles que reducen a las personas a estadísticas, frases y fotos. No hay feeds opacos basados en algoritmos entrenados para reaccionar a impulsos instantáneos. Tampoco hay que hacer malabarismos gestionando los me gusta, coincidencias y chats con muchas personas a la vez”, ha explicado.
El servicio se basa principalmente en la voz y el audio, impulsados por inteligencia artificial. “La aplicación elimina casi todos los elementos que hoy definen las citas online. No hay perfiles públicos, fotografías, deslizamientos ni un feed impulsado por algoritmos. En su lugar, el usuario mantiene conversaciones con una inteligencia artificial utilizando su propia voz. A partir de esas interacciones, el sistema aprende rasgos de personalidad, valores, intereses y estilo de comunicación para presentarle únicamente a aquellas personas que considera realmente compatibles. Además, la IA explica de forma transparente por qué cree que dos personas podrían encajar”, explica el experto en IA Drew Glover.
Todo comenzó con plataformas que se basaban en largos cuestionarios de compatibilidad. Tinder popularizó las decisiones instantáneas a partir de una simple fotografía. Y después Hinge trató de desplazar el foco hacia la personalidad mediante preguntas y conversaciones, relegando la apariencia física a un segundo plano. “Ahora Overtone plantea un paso más ambicioso: eliminar la decisión más compleja de todas, la elección entre un sinfín de posibles parejas.
La propuesta llega en un momento en el que el desgaste es evidente. Según distintos estudios, el 78% de los usuarios de aplicaciones de citas afirma sentirse agotado por la experiencia. La promesa de este nuevo modelo consiste en reducir el peso de las primeras impresiones basadas en la imagen y dar mayor importancia a la forma en que las personas piensan, se expresan y conectan entre sí”, asegura.
Sin embargo, cantidad de aplicaciones de citas han intentando poner en marcha proyectos en los que las imágenes no estuvieran presentes. ¿La realidad? Un abrumador porcentaje ha fracasado. El 15 de enero de 2013, OkCupid proclamó que era el día del amor ciego y eliminó durante horas todas las fotos de los perfiles del sitio. Aunque la propuesta fracasó, el cofundador de la aplicación, Christian Rudder, explicó en Dataclismo: Amor, sexo, raza e identidad; lo que nuestra vida online cuenta de nosotros (Aguilar) que tras haber preguntado a los participantes cómo habían ido las citas, las respuestas dejaron claro que el aspecto físico de las dos personas apenas tuvo que ver en el devenir del encuentro.
Verónica Alcanda, fundadora de Alcanda Matchmaking, considera que la propuesta es interesante al cuestionar uno de los grandes problemas de las aplicaciones en la actualidad: haber convertido la búsqueda de pareja en un proceso excesivamente visual. “Eliminar inicialmente la imagen puede ayudar a que la atención se centre en aspectos mucho más relevantes para construir una relación sólida: la personalidad, los valores, la inteligencia emocional, la forma de comunicarse, el sentido del humor o el proyecto de vida. Ahora bien, tampoco creo que debamos caer en el extremo contrario. La atracción física existe y desempeña un papel importante en una relación de pareja. Negarlo sería poco realista”. Asegura que la cuestión no es eliminar el físico, sino cambiar el orden de los factores: “Cuando primero descubres quién es esa persona, cómo piensa, cómo se relaciona y cómo te hace sentir, el atractivo físico suele percibirse de una manera muy diferente. En muchas ocasiones, la admiración, la conexión emocional y la compatibilidad hacen crecer también la atracción”.
Cada vez más clientes, explica, llegan a sus servicios tras haber pasado años utilizando aplicaciones de citas. “No abandonan la tecnología porque haya fracasado, sino porque descubren que disponer de miles de opciones no significa tomar mejores decisiones. Lo que buscan ya no es cantidad, sino criterio. Buscan que un profesional filtre, evalúe y seleccione por ellos a las personas con mayores probabilidades de construir una relación estable y feliz”, dice. Cree que aunque la IA será una magnífica aliada para los que tienen profesiones como la suya (buscar parejas para los demás), no podrá sustituir aquello que aporta “la capacidad de comprender a las personas en toda su complejidad y tomar decisiones que van mucho más allá de los datos. Los algoritmos encuentran afinidades y los profesionales encontramos compatibilidades”.
“El verdadero cambio no reside únicamente en que la inteligencia artificial sustituya el gesto de deslizar una pantalla. La transformación más profunda es otra: la IA ya no solo recomienda películas, música, noticias o productos. También empieza a recomendar personas. Y ese podría ser uno de los cambios más significativos de la próxima generación de plataformas digitales”, añade Glover.
El Dr. Arthur Aron, creador del célebre estudio de las 36 preguntas para enamorarse, considera que las fotografías pueden ensuciar el proceso. “El medio condiciona el mensaje. Cuando una plataforma se diseña en torno a las fotografías, las interacciones tienden a ser superficiales. En cambio, cuando se construye alrededor de la escritura, favorece un nivel de apertura personal que realmente permite predecir el éxito de una relación”, asegura.
Fuente: EL PAÍS

