La Paz, 5 de noviembre de 2026 (ANF).- El Escudo de las Américas, la iniciativa del presidente estadounidense Donald Trump contra el narcotráfico y el crimen organizado, plantea a Bolivia desafíos que van más allá de la seguridad: preservar su soberanía, equilibrar sus relaciones internacionales y evitar un alineamiento con Washington sin una estrategia propia, advierten analistas.
El exembajador de Bolivia en Washington Jaime Aparicio y la politóloga Nadia Guevara analizaron en entrevistas con ANF las implicaciones de este mecanismo, que responde a la nueva doctrina estadounidense de seguridad, en el primer año de Gobierno de Rodrigo Paz.
La iniciativa agrupa a gobiernos de derecha y centro de América Latina, entre ellos los de Bolivia, Colombia, Perú y Chile. Una eventual participación de Brasil parece más difícil tras la reelección de Luiz Inácio Lula da Silva.
Aparicio explicó que el Escudo refleja un nuevo enfoque de Estados Unidos hacia la región, centrado en combatir la migración irregular, el narcotráfico y el crimen transnacional mediante la coordinación regional y el apoyo policial, militar y logístico estadounidense.
“Eso significa que Bolivia ha vinculado su política de seguridad a este proyecto regional”, señaló y advirtió que el compromiso supone “ceder soberanía” al internacionalizar la lucha contra el crimen organizado, que, según dijo, controla economías poderosas y tiene vínculos con autoridades judiciales.
A su juicio, la preocupación de Washington se concentra también en el Chapare, por la producción ilegal de coca y el narcotráfico, y en la presencia de mafias internacionales como el Comando Vermelho y el Primer Comando de la Capital (PCC), de Brasil.
“Y esa preocupación implica que se van a ir ahondando las intervenciones, tanto regionales como de Estados Unidos, en Bolivia”, apuntó. Mencionó entre las posibilidades el despliegue de fuerzas antidroga multinacionales, el control de fronteras y el apoyo operativo militar y policial estadounidense.

China
Identificó otra dimensión geopolítica del Escudo: el interés de Washington por limitar la presencia de potencias extrarregionales, especialmente China, en sectores estratégicos como los minerales críticos, las tierras raras, la transición energética y la inteligencia artificial.
En ese sentido, Aparicio defendió la necesidad de mantener equilibrios en la política exterior, pero cuestionó que Bolivia carezca supuestamente de una “diplomacia profesional” y una estrategia definida.
Aunque reconoció que el acercamiento a Washington facilitó el respaldo de organismos financieros multilaterales, también advirtió que esa relación debe traducirse en inversiones, apertura de mercados y oportunidades económicas.
La politóloga Guevara interpreta el Escudo de las Américas, no como un proyecto de Estados Unidos, sino como propio de la Administración de Trump y que no se limita a los temas de la seguridad, sino que busca un “alineamiento al cien por ciento” de los gobiernos de derecha en la región, incluso a nivel de las políticas económicas.
En el caso de Bolivia, sostuvo, esa alianza ha derivado incluso en lo que consideró una “injerencia” con consecuencias en los asuntos internos del país, tras la publicación de dos listas de funcionarios que han sido vetados para obtener visados de ingreso a ese país, entre ellos el exfiscal general Roger Mariaca, ahora preso en Cantumarca, Potosí.
Al margen de que haya elementos que justificaran una investigación contra Mariaca, “sea o no sea culpable”, Guevara consideró que era necesario cumplir el “debido proceso con la presunción de inocencia” respetando sus derechos reconocidos en la norma.
Asimismo advirtió que la retórica del narcoterrorismo permite justificar una agenda que va más allá de la seguridad.
Alineados o no alineados
Asimismo, la analista subrayó que la iniciativa del Escudo de las Américas puede profundizar la división regional entre países alineados y no alineados con Washington.
Guevara considera que el Escudo revive una lógica de alineamientos similar a la de la Guerra Fría, cuando la mayoría de los países latinoamericanos se acercó a Estados Unidos y la región vivió una etapa de autoritarismo y dictaduras con la injerencia de Washington.
En ese sentido, cuestiona que gobiernos elegidos democráticamente estén dejando de lado la construcción de proyectos nacionales propios para subordinar sus agendas internas a una alianza que, según sostiene, forma parte de un proyecto político más amplio de Trump.
Para la analista, América Latina adquiere un valor estratégico por sus recursos naturales y su importancia en la competencia global por el control de tecnologías y materias primas y alertó que el acercamiento a Estados Unidos no debería llevar a Bolivia a reducir sus relaciones con China, Brasil o Europa.
“El error más grande creo yo es haberse cerrado solamente a poner nuestras relaciones internacionales alrededor de un solo país”, sostuvo.
Fuente: ANF

