Especialmente implicada con el conflicto en Palestina, tierra de la que huyó su padre, la exitosa supermodelo apoya otras luchas desde su perfil con 59 millones de seguidores, donde tampoco faltan las fotos de su vida privilegiada
Cuando la supermodelo Bella Hadid vino al mundo en Washington, justo hoy hace 30 años, lo hizo en un entorno privilegiado. Su padre, Mohamed Hadid, un promotor inmobiliario de origen palestino que antes de llegar a Estados Unidos estuvo refugiado en Siria, y su madre, Yolanda Hadid, exmodelo holandesa con cierta proyección mediática gracias a un reality show, reunieron una fortuna como para criarla entre un rancho en Santa Bárbara y una mansión en Malibú. Allí, junto a sus hermanos (la también famosa modelo Gigi Hadid y un varón más joven que ellas, Anwar Hadid), creció rodeada de naturaleza y protegida por la armadura invisible del sueño americano, que aún le auguraba un futuro mejor. A la top model, una de las mejor pagadas del mundo, con un patrimonio actual estimado entre los 25 y los 30 millones de dólares, le esperaba, efectivamente, una vida de lujo, de fama y de contratos millonarios con firmas internacionales (Marc Jacobs, Chanel, Givenchy…). En 2014, con 17 años, debutó en la semana de la moda de Nueva York desfilando para Desigual; en 2016, con 20, lo hizo en el icónico desfile de Victoria’s Secret. Pronto dejó de estar a la sombra de su hermana Gigi, un año mayor que ella, y le fue tan bien sobre las pasarelas y en campañas de publicidad que en 2024 pudo pausar su carrera e irse a vivir a la tranquila Texas con su pareja de entonces (el cowboy mexicano Adán Bañuelos) y lanzar su propia colección de fragancias.
Pero la vida también le reservaba a Bella Hadid dosis de sufrimiento. Además de una depresión de la que habló públicamente en enero de 2022 —“Estaba pasando por un dolor físico y mental insoportable y debilitante, y no sabía por qué”, llegó a decir en The Wall Street Journal—, durante más de una década (desde 2012 hasta agosto de 2023, cuando anunció que se había curado, aunque con secuelas), la modelo conoció el dolor de la enfermedad de Lyme —que su madre y su hermano también han padecido—, irónicamente ligada a ese modo de vida en el campo del que tanto disfrutó de niña. Esta infección bacteriana, que se contrae por la picadura de una garrapata infectada, le fue diagnosticada con 16 años, provocando que tuviera que renunciar a un futuro en la élite deportiva y a su objetivo de participar en los Juegos Olímpicos de 2016 como amazona, su pasión desde niña.
En julio de 2024, la marca deportiva Adidas retiró una campaña de Bella Hadid por su apoyo a Palestina. La modelo había sido elegida, junto al rapero A$AP Rocky y la influencer Sabrina Lan, para publicitar, con motivo de los Juegos Olímpicos de París, la reedición del modelo de zapatillas SL72, utilizadas por los atletas en Múnich 72, año del secuestro y asesinato de varios deportistas israelíes a manos del grupo terrorista palestino Septiembre Negro. Aunque el activismo de la modelo para reivindicar la tierra en la que su padre nació en 1948 (el mismo año en que se constituyó el Estado de Israel) ya se conocía antes de esta campaña —en mayo había acudido al festival de Cannes con un vestido de tela keffiyeh, la del pañuelo característico de Oriente Próximo, una referencia claramente política—, la presión de los usuarios acusando a Adidas de antisemitismo por elegirla acabó con su cancelación.
Pero incluso antes de la matanza de cientos de asistentes al festival Nova de Israel el 7 de octubre de 2023, jornada en la que fueron asesinadas más de 1.200 personas en total, y de la posterior ofensiva israelí contra la franja de Gaza, que acumula más de 74.000 asesinados, miseria y desplazamientos, Bella Hadid ya usaba el altavoz que le ha dado su carrera para denunciar la opresión del pueblo palestino. En agosto de 2021, junto a un post en el que se puede ver una mano alzando un cartel con la bandera palestina y el texto “Free Palestine until Palestine is free” firmado por ella, escribió un mensaje en el que, entre otras cosas, aseguraba: “No dejaré de hablar de la opresión sistemática, el dolor y la humillación que los palestinos enfrentan regularmente”.
Cuatro años después de esta publicación y con el tablero en Oriente Próximo viviendo una guerra abierta entre Israel, Estados Unidos e Irán, Hadid ha seguido haciendo hincapié en quiénes son las verdaderas víctimas de estos conflictos: los pueblos. Junto a una imagen publicada en su Instagram el pasado 4 de marzo de un hombre huyendo de una zona de guerra con un texto sobreimpreso y en inglés que dice “hay que proteger a los civiles”, la modelo facilitaba las webs de algunas ONG sobre el terreno y reflexionaba: “Con demasiada frecuencia, vidas inocentes se convierten en víctimas colaterales de decisiones tomadas muy por encima de ellas por sistemas, por líderes, por fuerzas que afirman actuar en su nombre. Pero el futuro de Irán pertenece a su pueblo, no a quienes lo silencian o lo utilizan como moneda de cambio”.
En la misma línea, la modelo ha compartido varios posts para denunciar la situación de otros horrores silenciados y cronificados, como la guerra civil en Sudán, que ni siquiera tiene una cifra oficial de muertos, o el que es el conflicto más longevo de África, el de la República Democrática del Congo, extendido por más de 30 años.

Además de guerras, el perfil de Bella Hadid en Instagram —no pasa lo mismo con el de TikTok, donde a sus casi 10 millones de seguidores les reserva una imagen más lúdica— es también un recordatorio de lo que, para ella, está bien frente a lo que está mal, y de quienes han pasado a la historia por defender lo primero. Como Martin Luther King, a quien incluyó en su feed el pasado 20 de enero en un alegato contra la violencia; o Mahsa Amini, la mujer kurda que en septiembre de 2022, tras su detención y muerte bajo custodia policial, se convirtió en un símbolo de la libertad de las mujeres, y a quien Hadid recordó poco después, reposteando a la artista y activista Céline Semaan.
Más recientemente, en enero de este año, cuando los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) empezaban a aterrorizar indiscriminadamente a las personas inmigrantes en el país en el que ella nació el 9 de octubre de 1996, Bella Hadid no dudó tampoco en dejar a un lado la belleza y el glamur de su mundo de modelo y publicar vídeos y pruebas de la barbarie. “Lo que está pasando en Estados Unidos ahora mismo es increíble. Es la única palabra que se me ocurre para describir esta monstruosidad. Ya no se parece a la América en la que nos enseñaron a creer, la ‘tierra de los sueños’. Después de las cosas que he visto, las historias que he leído, los hechos; parece que se ha convertido en un lugar donde los sueños son arrebatados, donde a las familias se las destroza y donde la dignidad humana se trata como algo desechable”, escribió, consciente de su privilegio.
Fuente: El País

