Una investigación longitudinal identificó tres niveles de riesgo: ninguna pareja sexual prematrimonial distinta del futuro cónyuge, entre 1 y 8, y 9 o más. En este último grupo, las probabilidades relativas de divorcio fueron aproximadamente tres veces mayores.
¿La historia de relaciones de una persona realmente queda atrás cuando comienza un matrimonio?
La pregunta genera debate, pero también ha sido estudiada científicamente. Una investigación publicada en Journal of Family Issues encontró que el número de parejas sexuales prematrimoniales aparece asociado con el riesgo posterior de divorcio. Sage Journals
Los autores, Jesse Smith y Nicholas H. Wolfinger, utilizaron información del National Longitudinal Study of Adolescent to Adult Health, un estudio estadounidense que siguió a sus participantes desde la adolescencia hasta la adultez.
Tres grupos y una diferencia marcada
Los investigadores encontraron que los datos se organizaban mejor en tres niveles.
Quienes no habían tenido otras parejas sexuales prematrimoniales distintas de quien posteriormente sería su cónyuge presentaron el menor riesgo de divorcio.
Entre quienes habían tenido de 1 a 8 parejas prematrimoniales, las odds o probabilidades relativas de divorcio fueron 64% mayores en el modelo con más controles estadísticos.
El salto más fuerte apareció entre quienes reportaron 9 o más parejas prematrimoniales. En ese grupo, las odds de divorcio fueron aproximadamente 3,2 veces las del grupo de referencia. Sage Journals
Esto no significa que una persona con nueve parejas tenga un 320% de probabilidades de divorciarse. El dato corresponde a una razón de probabilidades u odds ratio, utilizada en modelos estadísticos para comparar grupos.
¿Por qué llama la atención el grupo de 9 o más?
Uno de los hallazgos más interesantes del estudio es que la relación no siguió una escalera perfecta pareja por pareja.
Los autores encontraron tres niveles diferenciados: el riesgo más bajo entre quienes no habían tenido otras parejas prematrimoniales; un incremento moderado entre quienes tuvieron entre una y ocho; y un aumento considerable entre quienes tenían nueve o más. Sage Journals
Por eso, el número nueve no debe interpretarse como una especie de frontera biológica o matemática.
No significa que la novena relación provoque automáticamente un cambio en una persona. Significa que, dentro de la población estudiada, quienes estaban en ese grupo presentaron una diferencia estadística marcada frente a quienes no habían tenido otras parejas.
El patrón continuó incluso después de considerar otros factores
Una explicación posible sería que las personas con más parejas previas también tuvieran otras características relacionadas con una mayor probabilidad de divorcio.
Por eso los investigadores incorporaron controles relacionados con aspectos como antecedentes religiosos, creencias y valores, educación, características familiares, edad al casarse y otros factores personales.
Aun después de incorporar esas variables, la relación entre parejas prematrimoniales y divorcio continuó apareciendo en los modelos estadísticos. Sage Journals
Sin embargo, hay una diferencia importante entre asociación y causalidad.
El estudio muestra que ambas variables están relacionadas, pero no demuestra que tener más parejas sea, por sí solo, la causa directa de un divorcio.
¿Es diferente entre hombres y mujeres?
Otro resultado relevante es que los investigadores no encontraron evidencia de diferencias significativas entre hombres y mujeres en la relación entre parejas prematrimoniales y riesgo de divorcio. Sage Journals
Esto es importante porque buena parte de los análisis anteriores sobre este tema se habían concentrado principalmente en mujeres.
En este estudio más reciente, el patrón apareció en ambos sexos.
Otro análisis encontró 6% frente a 33% en cinco años
Existe además un análisis anterior realizado por Nicholas Wolfinger utilizando información de la National Survey of Family Growth, en este caso centrado únicamente en mujeres estadounidenses.
Para quienes se casaron desde comienzos de los años 2000, el análisis mostró que las mujeres que llegaron al matrimonio sin parejas sexuales prematrimoniales registraron las tasas más bajas de divorcio durante los primeros cinco años.
En cambio, las mujeres con 10 o más parejas anteriores fueron el grupo con mayor proporción de divorcios en ese periodo. El análisis reportó aproximadamente un 6% de divorcios entre quienes no habían tenido parejas prematrimoniales y 33% entre quienes habían tenido 10 o más. Institute for Family Studies
Pero el mismo análisis muestra por qué conviene evitar simplificaciones.
Las mujeres con 3 a 9 parejas no siguieron una progresión ascendente perfecta, y el propio autor describió la relación entre número de parejas y estabilidad matrimonial como compleja. Institute for Family Studies
Entonces, ¿más parejas significan un matrimonio condenado al fracaso?
No.
La investigación no respalda afirmaciones como:
“Con nueve parejas o más ya no es posible tener un matrimonio exitoso”.
De hecho, incluso en el análisis donde el grupo de 10 o más registró aproximadamente un 33% de divorcios durante los primeros cinco años, eso significa que la mayoría no se había divorciado en ese periodo. Institute for Family Studies
Lo que sí permiten afirmar los datos es algo más preciso:
en las poblaciones estudiadas, un mayor historial de parejas sexuales prematrimoniales aparece asociado con un mayor riesgo estadístico de divorcio, especialmente en el grupo con nueve o más parejas.
La gran pregunta sigue abierta: ¿por qué?
Aquí está la parte que la ciencia todavía no termina de resolver.
¿Influyen las actitudes hacia el compromiso? ¿La experiencia de rupturas anteriores? ¿La manera de percibir las alternativas de pareja? ¿La personalidad? ¿Las expectativas sobre el matrimonio? ¿O existen otros factores que los estudios todavía no consiguen medir completamente?
Smith y Wolfinger señalan precisamente que todavía no existe una explicación definitiva del mecanismo que produce esta asociación. Sage Journals
También existe una limitación importante: estos estudios fueron realizados en Estados Unidos.
Sus cifras no pueden trasladarse automáticamente a Bolivia ni a todas las sociedades, porque los contextos culturales, familiares, religiosos y económicos son diferentes.
¿El pasado realmente queda en el pasado?
Los datos no permiten afirmar que la historia previa de una persona determine inevitablemente su futuro.
Pero tampoco respaldan con facilidad la idea de que el historial de relaciones sea completamente irrelevante.
La investigación encuentra asociaciones estadísticas que persisten incluso después de controlar numerosos factores personales y sociales.
Y eso abre una discusión que va más allá de los números:
¿Crees que el historial de relaciones de una persona debería importar al momento de decidir con quién construir un matrimonio?

