Inicio¿Sabía usted?¿Cuál es el...

¿Cuál es el tamaño del universo?

El universo observable tiene un diámetro de más de 93.000 millones de años luz. Pero aún no sabemos cuánto nos falta por ver, ni si es finito o infinito

Tal vez el jazmín en la maceta está tan seco que dan ganas de llorar, quizás las patatas de la tortilla se han cocido demasiado, probablemente da miedo echar un vistazo a la deriva de la política nacional. Ante situaciones así, una opción es respirar hondo y alzar los ojos hacia el cielo. Sea de día o de noche con o sin eclipse—, el misterio y la belleza del firmamento ayudan a mantener algo de perspectiva.

Vivimos dentro de una matrioska abismal, inasumible. El universo contiene entre 100.000 y 200.000 millones de galaxias, cada una de ellas formada por miles de millones de estrellas, nuestra galaxia es la Vía Láctea, una de sus muchísimas estrellas es el Sol, y es alrededor de esa estrella distante donde orbita nuestra humilde y frágil casa, el planeta Tierra.

Hasta el infinito y más allá es una frase que entendemos perfectamente en nuestras cabezas, pero su aplicación práctica es otro cantar: no sabemos si el universo es finito o infinito, y medir estas distancias es una tarea complejísima. Porque el universo lo es todo, espacio, materia, energía, tiempo y, claro, nosotros mismos. Es un lugar extraño, pero no lejano. Al fin y al cabo, nuestro planeta está en el espacio, gloriosamente frío e indiferente a todas nuestras cosas.

El escritor de ciencia ficción Arthur C. Clarke decía que existen dos posibilidades: que estemos solos en el universo o que no lo estemos, dos perspectivas que consideraba igualmente aterradoras. Más allá del horror cósmico está la loca pasión humana por el conocimiento, como reflexiona por videoconferencia Evanthia Hatziminaoglou, astrónoma del Observatorio Europeo Austral: “Hay que entender que somos un ser que ha surgido de la nada, en un planeta cualquiera, en una estrella cualquiera, en una galaxia cualquiera, y somos capaces de reconstruir parte de la historia del universo. Eso en sí mismo es impresionante”.

En ese inextricable paisaje lleno de negruras y algún que otro resplandor, preguntarse por el tamaño del universo —la idea de llegar a medir “todo”— es una de las más asombrosas aventuras humanas. Pero la respuesta real a esa cuestión es, de momento, imposible o, al menos, inexacta. “El universo tuvo un comienzo —y no un comienzo en un punto, sino en todos los puntos a la vez—, y hay partes del universo que todavía no podemos ver”, explica de la forma más pedagógica posible Roberto Emparan, investigador ICREA en el Instituto de Ciencias del Cosmos de la Universidad de Barcelona. “Hay un horizonte, un poco como el horizonte en la Tierra: tú estás mirando el mar, y no piensas que la tierra se acaba ahí, sino que el mar sigue y hay un más allá, y que es parecido a lo que podemos ver. Aunque mucho más allá no sabes qué es lo que hay”.

Aclarado esto, se calcula que el tamaño del universo visible es de unos 93.000 millones de años luz de diámetro (teniendo en cuenta que un año luz son 9,46 billones de kilómetros, esto es, 9.460.730.472.581 kilómetros). Pero el universo visible no es todo el universo: “Esos son los límites de los puntos más lejanos desde donde nos ha podido llegar luz. Por supuesto, a medida que el universo se vaya expandiendo veremos puntos más lejanos, pero eso no va a suceder en 10 años, porque las escalas realmente no son humanas”, advierte Emparan por videoconferencia.

Todas estas cifras no significan nada para la mayoría de las personas. “¡Significa que el universo es enorme!”, concede Hatziminaoglou. “Lo que pasa es que nosotros estamos observando la luz emitida en algún momento, pero mientras la luz llega a nosotros, el universo sigue creciendo. Entonces llegamos a un punto en que no vemos, porque hay galaxias que están mucho más allá de lo que podemos observar. Por eso es tan complicado dar un número”. Lo que podemos ver no corresponde al total del universo.

El cálculo del tamaño del universo se hace a partir de la velocidad de la luz, que es de casi 300.000 kilómetros por segundo. En lo que aún no hay respuesta es si a ciencia cierta el universo es finito, como detalla con cautela Hatziminaoglou: “No lo sabemos. Es como caminar por la superficie de una esfera. Puedes seguir caminando, caminando y caminando, y nunca encuentras un borde, pero puede que sea finito”.

Además de todo esto, lo que podemos observar del universo es menos del 5%. El otro 25%, aproximadamente, es materia oscura, y el resto energía oscura, que no se acaba de saber qué es. Aun así, sí se sabe que la materia oscura aporta varias pistas. “Ayuda a que las galaxias se mantengan juntas, como ligazón. Si no existiera se dispersarían”, explica Emparan. “Eso lo sabemos porque cuando observamos el universo y observamos cómo se mueve se llega a la conclusión de que parece que hay componentes de masa y energía, que no los estamos viendo, que no son luminosos pero que tienen que estar ahí porque notamos su efecto gravitatorio. Y el universo se mantiene junto, de manera coherente”, dice el autor de Iluminando el lado oscuro del universo (Ariel, 2018).

En cuanto a la forma del universo, los especialistas dicen que lo más probable es que sea un espacio plano, es decir, de geometría plana, sin curvatura, “lo que significa que dos líneas paralelas siempre quedarán paralelas”, explica Hatziminaoglou. Esta es la opción que parece más plausible frente a la de otros espacios cerrados como los similares a una esfera o a una hipérbole (que sería parecida a una silla de montar).

Hay más. Duele el cerebro de solo pensarlo, pero la edad del universo se calcula en 13.800 millones de años. Ese es el tiempo desde que emergió el Big Bang y pusiera en movimiento todo. En cambio, nosotros, los humanos, hace muy poquito que estamos por aquí: si condensamos todos esos millones de años del universo en un solo año de 365 días —en el que cada segundo equivaldría a 440 años—, la historia de la humanidad ocupa apenas un suspiro en el último minuto del último día del año.

Así estamos. Mientras el universo sigue su curso, expandiéndose, nosotros nos movemos con él, y también nuestro conocimiento sobre el cosmos. Por ejemplo, hace una década se dieron los primeros registros de las ondas gravitatorias, una especie de temblor del universo. Para Emparan, ese es un descubrimiento impresionante. “Es una evidencia muy buena, una evidencia muy directa, de la existencia de los agujeros negros. Y para alguien como yo, que lleva toda la vida estudiando de forma teórica los agujeros negros, tener evidencia observacional de algo así es muy importante”, dice. Para el físico bilbaíno, el hecho de que los humanos seamos capaces de descubrir lo que sucede en los confines del universo significa que, “cuando nos dejamos de mezquindades y nos ponemos de acuerdo, podemos hacer cosas que están muy bien. Y eso da un poco de esperanza”, concluye.

Fuente: EL PAÍS

Últimas Noticias

Continua leyendo

Los adolescentes en Chile pasan más de 45 horas a la semana en redes sociales, según un estudio de la OCDE

Los jóvenes chilenos superan a los de otros países evaluados en el reporte. El escenario es analizado por neurocientíficos y psicólogos Chile encabeza la lista de países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) donde los...

Un actor sorprendente que ayuda a reparar fracturas: células del músculo migran al hueso roto para soldarlo

Un nuevo estudio ha conseguido identificar células progenitoras latentes en el músculo esquelético que migran al lugar de una fractura y se convierten en células formadoras de hueso. La curación ósea es un proceso complejo que depende de la actividad...

La mujer más longeva del mundo cumple hoy 117 años: de sobrevivir al covid a hacer reír al rey Carlos III

Ethel Caterham celebra su cumpleaños rodeada de familiares y amigos tras una vida marcada por dos guerras mundiales y viajes  La mujer más longeva del mundo hoy soplará 117 velas. Ethel Caterham nació el 21 de agosto de 1909 y...