A seis días de haber promulgado el gobierno el DS 5676, por el que dispuso la comercialización del diésel a precio referencial de bs. 18 para los grandes consumidores y bs. 9,80 para los transportistas y particulares; generó distintas reacciones entre sectores productivos, cooperativas mineras, transportistas y empresarios, que plantearon observaciones y advirtieron posibles efectos sobre el abastecimiento y los costos de producción.
El DS tiene el objetivo principal de regularizar la provisión de diésel, eliminar las filas en los surtidores y reducir la pesada carga fiscal del Estado por la subvención a los combustibles, hecho que no se viene cumpliendo; toda vez que, al cierre de la presente semana, las largas filas por diésel continúan en las estaciones de servicio en el país y particularmente en Potosí y de la misma forma la provisión de gasolina muestra señales de continuidad en las filas y demoras recurrentes, sin que nadie pueda dar soluciones concretas a este fenómeno que ya viene hacer el pan de cada día.
El Ministro de Hidrocarburos, Marcelo Blanco, más allá de justificar el cambio por el encarecimiento de las importaciones, la presión sobre las finanzas de YPFB, el contrabando y que las filas tanto para el diésel como para la gasolina iba a cesar o desaparecer hasta el día miércoles 19 del presente mes, solo quedo en intenciones. Asimismo, abra que esperar si se cumplirá o no, el anuncio de abrir las puertas a importadores privados para aumentar la oferta con el riesgo de debilitar o hacer desaparecer a YPFB, eliminar los impuestos y trabas para el sector privado.
En ese contexto social y económico, el DS 5676 provocó rechazo de sectores productivos; así, por ejemplo, el sector de la minería, transporte, cooperativistas y la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO) que declaro estado de emergencia en sus filas, consideran que el DS es una medida improvisada y existe un trato discriminatorio hacia los pequeños, medianos y grandes productores agropecuarios.
Pero también la voz del ciudadano común o de a pie no se dejó esperar: ya que, por la crisis energética y la elevación de los precios del diésel, la gasolina y el dólar fluctuante, tienen sus efectos que van en contra de la canasta familiar y son irreversibles porque la mayoría decidió ajustarse sus cinturones por la elevación constante de los precios en algunos artículos de primera necesidad como la venta de medicamentos que esta sobre las nubes. Recayendo así toda esta crisis económica y social en las espaldas de propios y extraños.
Por otro lado, a pesar de que la Autoridad de Regulación y Fiscalización de Telecomunicaciones y Transportes (ATT), desmintió cualquier modificación en la escala tarifaria vigente para el precio de pasajes del transporte interdepartamental terrestre, vemos en las diferentes terminales que los usuarios a pesar de realizar sus reclamos constantes sobre la subida de los pasajes hasta un 55 a 100 por ciento, nadie hace nada y se aplica la teoría del “Dejar hacer y dejar pasar”.
Pueblos del Sur, 21 de agosto de 2026.
Por: WALDO VARGAS REYES

