- Pese a la reducción del precio del kilo gancho, los valores en mercados y friales de Trinidad continúan elevados y afectan la economía de las familias.
Beni, Kollasuyo Digital
El precio de la carne de res continúa generando preocupación entre las familias del Beni. Pese a la reducción del precio del kilo gancho, algunos cortes comercializados en mercados y friales de Trinidad llegan hasta Bs 64 por kilogramo, afectando principalmente a los hogares con menores ingresos.
De acuerdo con una lista de precios correspondiente al 4 de agosto de 2026, el kilo gancho se comercializa actualmente entre Bs 36 y Bs 37, entre Bs 4 y Bs 5 menos que en días anteriores. Sin embargo, esta reducción todavía no se refleja en el precio final que pagan los consumidores.
Entre los precios más elevados, la carne de primera alcanza los Bs 60 por kilo, mientras que algunos cortes especiales llegan hasta Bs 64. El boladito, keperi y peceto se comercializan a Bs 58, mientras que la carne de segunda alcanza los Bs 56.
La situación genera preocupación entre las familias trinitarias y benianas, que aseguran que sus ingresos ya no son suficientes para adquirir carne con la misma frecuencia. Ante los elevados precios, algunos hogares optan por reducir su consumo o buscar productos alternativos de menor costo.
El panorama resulta llamativo debido a que Beni es uno de los principales departamentos ganaderos del país, donde la actividad pecuaria constituye una de las principales fuentes de producción y movimiento económico.
¿Por qué la reducción del kilo gancho no llega al consumidor?
Uno de los principales cuestionamientos de las familias está relacionado con la diferencia entre el precio del ganado en gancho y el costo final de los diferentes cortes de carne.
Si el kilo gancho se redujo entre Bs 4 y Bs 5 y actualmente se encuentra entre Bs 36 y Bs 37, surge la interrogante sobre por qué esta disminución no se refleja en los mercados y friales.
El reclamo apunta a la cadena de comercialización y al control que deben ejercer las autoridades para determinar si existen posibles prácticas de especulación, agio o márgenes excesivos.
Mientras tanto, son las familias las que terminan asumiendo el incremento de los precios. Para muchos hogares, comprar carne de primera a Bs 60 o un corte especial a Bs 64 dejó de ser un gasto cotidiano y representa un esfuerzo económico cada vez mayor.
La situación deja una pregunta para las autoridades municipales, departamentales y nacionales: si el precio del kilo gancho bajó, ¿por qué la carne continúa costando tanto en los mercados del Beni?
En una región reconocida por su producción ganadera, el consumo frecuente de carne comienza a convertirse en un privilegio para las familias con menores ingresos.
Con información de Informando Tv

