Un equipo de universidades de Reino Unido, Estados Unidos y Francia comparó miles de registros biológicos y halló que el envejecimiento felino sigue patrones similares a los de las personas
Una colaboración entre la Universidad de Bath, la Universidad de Auburn y la École Nationale Vétérinaire de Toulouse concluyó que los gatos envejecen de forma notablemente similar a los humanos. Se trata de un hallazgo que podría acelerar el estudio de la demencia y de otros trastornos asociados a la vejez porque los felinos desarrollan cambios cerebrales comparables en menos tiempo.
El trabajo, publicado en Biology Open, sostiene que un gato de entre 15 y 19 años equivale a un humano de 80 años y que los patrones de envejecimiento en la adultez se parecen especialmente entre ambas especies. Esa equivalencia surgió de un modelo biológico que dejó de lado las proporciones simples de edad y se basó en cambios medibles ligados al paso del tiempo.
Los investigadores examinaron 3.754 puntos de datos reunidos en humanos, gatos y otros mamíferos. El análisis incluyó imágenes cerebrales, estudios bioquímicos de sangre, patrones de enfermedad y hitos conductuales como la apertura de los ojos y el inicio del juego.

Las resonancias mostraron cambios cerebrales paralelos en humanos y gatos
Según la investigación, los estudios de resonancia magnética detectaron en ambas especies una reducción general del tamaño cerebral, expansión de los ventrículos y otras alteraciones estructurales relacionadas con la edad. Los ventrículos son los espacios huecos del cerebro llenos de líquido.
El estudio también indicó que esos cambios aparecen en afecciones asociadas con el envejecimiento. Tanto los humanos mayores como los gatos de más edad pueden desarrollar cambios neurodegenerativos en etapas avanzadas de la vida.
Brier Rigby Dames, investigadora asociada en el Departamento de Ciencias Matemáticas de la Universidad de Bath y candidata a doctora cuando participó en el estudio, dijo que fue interesante observar que los gatos presentan patrones de atrofia cerebral vinculados a la edad similares a los de los humanos. Añadió: “Estos hallazgos se suman a la creciente prueba de que los animales de compañía pueden aportar información valiosa sobre el envejecimiento”.
Según Biology Open, una de las razones principales para considerar a los gatos como modelo de estudio es que, a diferencia de muchos animales de laboratorio, viven lo suficiente como para desarrollar cambios cerebrales relacionados con la edad semejantes a los observados en personas mayores. La otra ventaja es su menor esperanza de vida, que permite estudiar con mayor rapidez los factores que influyen en el envejecimiento.

La investigación contrastó ese enfoque con los modelos habituales, que suelen depender de animales de laboratorio en los que las enfermedades se inducen de manera artificial y cuya vida está limitada. En cambio, los gatos domésticos sí alcanzan una longevidad comparable con la vejez humana.
El equipo fue liderado por la doctora Christine Charvet, de la Universidad de Auburn, junto con Rigby Dames. El objetivo fue comparar cómo se desarrolla el envejecimiento entre humanos, gatos y otras especies de mamíferos a partir de datos obtenidos a lo largo de toda la vida.
Ryan Gibson, coautor del trabajo y neurólogo veterinario de la Facultad de Medicina Veterinaria de Auburn, explicó que cada vez más dueños de gatos solicitan técnicas avanzadas de neuroimagen para sus mascotas con fines diagnósticos. Esa tendencia, señaló, ofrece una oportunidad para estudiar a animales que envejecen en los mismos entornos que los humanos.

Gibson afirmó: “Este acceso clínico ampliado crea oportunidades significativas para la investigación traslacional, mejorando nuestra comprensión del envejecimiento y las enfermedades neurológicas de maneras que pueden beneficiar tanto a pacientes felinos como humanos”.
Los autores plantearon como siguiente paso una colaboración más estrecha entre la medicina veterinaria y la medicina humana. Consideran que ese trabajo conjunto podría aportar nuevos conocimientos sobre cómo envejecemos y sobre cómo mejorar la salud en la vejez.
Rigby Dames también planteó la posibilidad de crear bases de datos veterinarias de gran escala para animales de compañía, comparables al Biobanco del Reino Unido en salud humana. Según dijo, ese tipo de recursos permitiría estudiar el envejecimiento y las enfermedades con datos clínicos reales y con información aportada por los propietarios en distintas especies.
Durante su doctorado en el Departamento de Informática de la Universidad de Bath, la investigadora colaboró en el análisis de miles de datos de gatos y humanos a lo largo de la vida. Su contribución incluyó el estudio de historiales clínicos veterinarios, biomarcadores sanguíneos de envejecimiento y neuropatología para establecer correlaciones de edad entre especies.
Fuente: INFOBAE

