Poco deja esta Bélgica que ya había sufrido ante Egipto y rescató un empate por un gol en contra y que ahora igualó sin tantos ante Irán, que también acumuló su segunda igualdad consecutiva luego del 2-2 frente a Nueva Zelanda en el debut.
Ataca, ataca y no concreta. Contra Irán la superioridad de los belgas se hizo presente desde el arranque, con unos asiáticos que apostaron a replegarse y a tener a su delantero central Taremi solo y listo para algún contraataque.
Sin embargo, esa superioridad no se transformó en ningún gol. Es cierto: el arquero Alireza Beiranvand, con siete tapadas, fue la figura del partido. Pero la falta de efectividad de los belgas fue evidente.
Y los salvó el offside, porque los iraníes les habían convertido un golazo a los 24′ tras una jugada preparada en un tiro libre que derivó en un remate dentro del área de Taremi. Pero el árbitro argentino Darío Herrera esperó que el VAR la revisara y, en un ratito, recibió el aviso de que había fuera de juego y anuló el tanto.
Desde ahí, la superioridad de los belgas, con una posesión del 68%, continuó. La más clara la tuvieron a los 58′, ya en la segunda mitad, cuando De Cuyper se encontró la pelota enfrente del arco, tras un rebote de un pase al medio de De Bruyne, y no acertó: pateó con potencia pero sin altura y el arquero, que estaba en el piso, estiró su mano y la desvió.
Para los iraníes, hubo solo dos chances claras en el complemento, ambas bien tapadas por Courtois, que fue lo mejor de Bélgica. A los asiáticos les faltó coraje para aprovechar el hombre de más con el que jugaron desde los 66′, cuando Ngoye se hizo echar tras cometer un error: quiso jugar con su arquero pero la pelota quedó a medio camino y Taremi se lanzó a correr para irse solo contra el arco. El belga lo tuvo que cortar con falta y Herrera le mostró la roja. Nada que discutir. Ambos se definirán la clasificación a 16avos en la última fecha.
Fuente: OLÉ

