Tras posesionar a Ernesto Justiniano como ministro de Defensa, el presidente Rodrigo Paz denunció que recursos del narcotráfico alimentan movilizaciones contra su gobierno, anunció el envío de una ley para regular los estados de excepción, convocó a dialogar a los sectores movilizados y anticipó una ampliación de su gabinete para incorporar a nuevos actores sociales.
El presidente Rodrigo Paz aseguró que Bolivia enfrenta “la batalla de las batallas” contra estructuras que buscan impedir los cambios para recuperar las institucionalidad. Lo hizo este miércoles durante la toma de juramento de Ernesto Justiniano como nuevo ministro de Defensa, en medio del prolongado bloqueo de carreteras, un cerco prolongado contra La Paz y El Alto y una creciente emergencia humanitaria por el desabastecimiento de alimentos, combustibles y medicamentos.
El mandatario vinculó, en su discurso, directamente a sectores ligados al narcotráfico con las movilizaciones que se desarrollan en distintas regiones del país y sostuvo que existen pruebas de que recursos provenientes de zonas productoras de coca fueron utilizados para financiar acciones destinadas a desestabilizar la democracia.
“No es de extrañar que desde las regiones de producción de narcóticos se haya capturado a portadores de recursos económicos que, en algunos casos, han ido a alimentar movilizaciones y acciones en contra de nuestra democracia, nuestra Constitución y el bienestar de los bolivianos”, afirmó.
Paz diferenció entre las organizaciones que mantienen reivindicaciones sociales legítimas y los grupos que, según dijo, buscan impedir la consolidación de una “nueva Bolivia”. En ese contexto, denunció la presencia de colaboradores cercanos a Evo Morales en las movilizaciones de El Alto y los acusó de promover discursos de confrontación y división.
El jefe de Estado también denunció una campaña de desinformación a través de redes sociales y plataformas digitales. Aseguró que el país enfrenta una “guerra cibernética” impulsada tanto desde el territorio nacional como desde el exterior.
“Esta es una guerra, esta es una invasión contra Bolivia. Tenemos detectadas varias páginas que generan mentiras desde el orden nacional, pero también existe un ataque masivo desde el orden internacional”, sostuvo.
Según Paz, la difusión de versiones sobre supuestas privatizaciones, incrementos de tarifas básicas o ataques a pueblos indígenas forma parte de una estrategia destinada a generar incertidumbre y fracturar a la sociedad.
“Cada mentira racial, cada mentira de división, está haciendo daño a Bolivia. Ante la tricolor, ante la wiphala, ante el patujú y nuestros símbolos nacionales, todos somos bolivianos”, enfatizó.
Ley para regular los estados de excepción
En su intervención, el mandatario confirmó que su gobierno remitió a la Asamblea Legislativa un proyecto de ley destinado a reglamentar los estados de excepción, una iniciativa que considera necesaria para fortalecer el marco institucional y brindar mayor seguridad jurídica a las acciones del Estado.
“Este reglamento para los estados de excepción es para fortalecer a las instituciones y particularmente a nuestras Fuerzas Armadas en su actuación”, explicó.
No obstante, insistió en que la prioridad de su administración sigue siendo el diálogo y descartó que la respuesta gubernamental esté orientada hacia la confrontación.
“Nosotros no venimos de la lógica de la violencia. Venimos de la cultura democrática, constitucional y del diálogo. No alzamos la mano para golpear a otro boliviano; extendemos la mano para dialogar”, afirmó.
Convocatoria a los movilizados
Paz informó que el Gobierno respondió a las solicitudes planteadas por diversos sectores sociales y anunció la convocatoria a una mesa de diálogo directa con organizaciones movilizadas, entre ellas las federaciones Tupac Katari y Bartolina Sisa.
“Los hemos convocado para tener un diálogo franco y abierto. Ya depende de ellos la prontitud para estar junto al presidente y los ministros en esa mesa de diálogo”, señaló. En ese contexto, destacó la iniciativa del vicepresidente Edmand Lara y del Legislativo para acercar las posiciones.
Asimismo, pidió mantener abiertos los corredores humanitarios para garantizar el abastecimiento de alimentos, medicinas y combustibles hacia las ciudades más afectadas por los bloqueos.
“La gente necesita medicina, alimentos y combustible. No vamos a dudar en aplicar programas de acción humanitaria junto a la Policía y las Fuerzas Armadas”, advirtió.
Más cambios en el gabinete
El mandatario también anticipó que la posesión de Justiniano no será el último ajuste en el Ejecutivo. Confirmó que prepara una ampliación de gabinete con el objetivo de incorporar a sectores sociales que reclaman una mayor participación en la gestión pública.
“Hemos atendido el llamado a que haya inclusión. Por eso esperamos estos diálogos. Los cambios ministeriales están pendientes únicamente de ese proceso de mayor inclusión”, indicó.
En esa línea, felicitó públicamente al vicepresidente Edmand Lara por promover espacios de acercamiento entre el Gobierno y distintos sectores sociales.
“Lo felicito por su iniciativa. Esa es la forma de actuar: coordinando”, expresó.
Paz aprovechó la ocasión para destacar algunas medidas de gestión, entre ellas la promulgación de una ley que permitirá ejecutar un programa nacional de adoquinado por más de 100 millones de dólares y la creación de 5.300 nuevos ítems en salud y educación.
Sin embargo, el eje de su mensaje estuvo concentrado en el momento político que atraviesa el país.
“Esta es la batalla de todas las batallas. O transformamos la patria hacia un destino institucionalizado, sin corrupción y con el narcotráfico acorralado, o vuelve un pasado donde todo vale”, afirmó.
Y cerró con una advertencia y una promesa: “Tenemos que ganar esta batalla. No para vencer a otros bolivianos, sino para vencer la pobreza, la corrupción, el narcotráfico y a todos aquellos que quieren destrozar la patria. Seremos los vencedores”.
Fuente: EL DEBER

