- Varios ciudadanos se movilizan a pie
Potosí, Kollasuyo Digital*
La Villa Imperial amaneció hoy con sus principales arterias y avenidas obstruidas por minibuses y microbuses, en cumplimiento del paro de 24 horas convocado por la Federación de Choferes Primero de Mayo y otras entidades del transporte público a nivel nacional.
La medida de presión, que incluye el bloqueo de calles y caminos, es una protesta contra el gobierno del presidente Rodrigo Paz.
Los transportistas exigen respuestas a sus demandas, centradas principalmente en la mala calidad del combustible, a la par de cuestionar el retorno de las largas filas para adquirir combustible.
El sector movilizado también alega que, a pesar de los reclamos previos, no han obtenido soluciones concretas por parte de las autoridades.
Según voceros del sector movilizado, de no conseguir una reunión con el presidente Paz y obtener respuestas satisfactorias, la protesta escalará, anunciando un plan que contempla un paro de 48 horas, seguido de otro de 72 horas, para finalmente declarar un paro indefinido si sus demandas no son atendidas.
Los primeros puntos de bloqueo se reportaron en inmediaciones de la plazuela Bolívar, calle Bolívar esquina Bustillos, en Av. Las Banderas esquina Aclo, Av. Murillo casi esquina Medinaceli y Av. El Maestro, en proximidades de la UATF.
Por otra parte, el transporte también ha confirmado el bloqueo de los ingresos a esta ciudad capital, como salida a Sucre, La Paz, Tarija y Uyuni. La medida es realizada con los vehículos que sirven para obstaculizar la vía pública.

Esta medida de fuerza del transporte se suma a un contexto nacional de creciente conflictividad.
La Central Obrera Boliviana (COB) también ha anunciado movilizaciones, observando la calidad de la gasolina, la falta de diésel y exigiendo un incremento salarial del 20%. Por otra parte, la Federación Nacional de Cooperativas Mineras también observa la gestión gubernamental de Paz.
Hasta el momento, el presidente no ha emitido ningún pronunciamiento oficial respecto al conflicto con el sector del transporte, lo que agudiza la incertidumbre sobre posibles soluciones y el futuro de las medidas de presión.
Por: Antonio Jesús Bobarín Paco.

