* A la Memoria del Dr. Ismael Mendivil, el boliviano que enfrentó al campeón mundial de ajedrez, Bobby Fisher
Era una tarde cualquiera, de esas que pasan sin ser percibidas, me encontraba en la oficina de comunicación de la Gobernación donde trabajo, haciendo mis trabajos rutinarios, escuche unos pasos que se acercaban lentamente, de pronto escuche unas palabras Periodista dijo, vine a visitarle, deseo hablar con usted, alce la vista, frente a mí se encontraba, el Dr. Ismael Mendivil, ( Ismael Mendivil precursor y artifice de la construcción y mejoramiento del hospital Daniel Bracamonte con la cooperación Italiana).
– Si doctor – asentí –, en que puedo servirle – contesté con mucho respeto –, mientras respondía, mire el rostro del doctor Mendivil, me percate que los años no habían pasado en vano, su pelo plateado, sus ojos vivaces brillaban como diamantes en su cara gastada por la vida, cubierta de arrugas, que seguramente vieron pasar el tiempo y la historia de esta ciudad que el tanto amo.
– Le dije que tome asiento y empezamos la conversación, volvió a repetir: Periodista yo lo aprecio y respeto a usted. Por eso pensé en usted para que hagamos un proyecto para esta ciudad a la que tanto amamos, dijo.
– Que proyecto – contesté –, el volvió a replicar: yo tengo amigos en Europa que me ayudaron a realizar varios proyectos para el desarrollo de nuestra ciudad y este es uno de ellos, todavía no puedo decirte de lo que se trata; pero mañana traeré el proyecto y tu podrás estudiarlo, pero no tienes que avisar a nadie.
– ¿Me prometes?
– Claro que sí – contesté –, además dije, usted ha sido un ejemplo para mí porque a mí también me gusta el ajedrez y por lo que se, usted ha sido campeón Nacional de Ajedrez y participó representando al país en varios torneos, ¿eso es cierto?, pregunte.
– Sí, es cierto – dijo –, mañana te traeré junto al proyecto un regalo para que lo estudies y veas mis participaciones en Europa y el mundo.
– Gracias – dije –, le acompañé a la puerta que da a la salida de la Gobernación, pude notar en el trayecto que sus pies ya no le respondían, el tiempo y la edad le estaban derrotando, su caminar era muy lento. Casi arrastrando los pies. Me despedí y no di más importancia al hecho y continúe con mis ocupaciones diarias. Al día siguiente en la tarde fui a trabajar normalmente, entre al edificio de la Gobernación para marcar mi horario de entrada, cuando me percate que el Dr. Ismael Mendivil, ya me esperaba sentado en la silla al lado del Policía que controla la entrada a la Gobernación, marqué y me fui a saludar al Dr. Mendivil , le pedí que me acompañara a la oficina donde trabajo, le hice pasar con mucho cuidado, le ofrecí asiento para que pudiéramos conversar.
Ese día, él tenía un carácter muy afable, antes de tocar el tema del proyecto, hablamos de ajedrez, de sus experiencias, me contó cómo viajó a lugares que él jamás pensó que iba conocer, empezó a contar sus aventuras de ajedrecista, contó que conoció varios países de Europa, y estuvo presente en varios torneos.
Dijo que conoció y jugó partidas con Bobby Fischer, ex Campeón Mundial de Ajedrez.
– Fischer nació en Estados Unidos, era una buena persona – complementó –, los rusos perdieron la hegemonía ajedrecística del mundo, hoy los buenos ajedrecistas están en la India y otros países – remarcó –, sus perfectas maniobras hasta las elementales celadas pueden vencer todo tipo de dificultades; los padres podrían guiar a sus hijos, dentro como fuera del tablero, las dificultades de la vida mientras más complicadas son más interesantes, unas sobre el enorme terreno que vivimos y otras en el pequeño tablero, en que una casilla es más grande que un paisaje, los que juegan ajedrez, tienen ventaja en el diario vivir, porque todos los días es una batalla por sobrevivir; sentenció.
Acto seguido me entregó documentación realizada por el mismo. Primero me entregó un compendio de ajedrez que lleva por título: “Mi participación oficial en torneos Internacionales” y dijo, esto es para que lo estudies y veas mis errores y mis virtudes.
– Aunque no logre tocar la cúspide sólo pude rosarla, gracias a este juego maravilloso, puedo decir que soy un ciudadano del mundo, recorrí: naciones, continentes, mares y diferentes clase de territorios a la cual más bellos, compartí con diferentes clase de personas; bajo un solo idioma: el ajedrecístico.
– En este texto está algo de huella, no por una persona, sino de un representante oficial de un país, de una época y esto no sólo sirva de acicate, de dedicación a un deporte, se lo puede practicar sin diferencias, no sólo físicas, sino sociales.
Luego me entregó dos volúmenes del proyecto “Las Catacumbas de Potosí”, e inquirió: esto tenemos que hacerlo realidad, por eso lo escogí a usted, periodista, pensé en muchas personas, pero yo creo que usted cumple todos los requisitos: ama a esta tierra como la amo yo.
En ese momento entro Daisy Castro mi compañera de trabajo a quien se la presente. Él la miro de pies a cabeza, parecía que la estaba estudiando, la saludó, y luego le dijo:
– Usted puede ayudarnos, así que mañana le traeré una copia de este proyecto para que usted pueda leerla, pero por favor no digan nada, te `pido que hagas una carta al Viceministro de Inversión Pública y Financiamiento Externo, firmada por ustedes, las personas que financiaran este proyecto ya lo conocen, ya inicie las tratativas, ellos están de acuerdo en cooperarnos para dotar a esta hermosa ciudad, llena de tanta historia. En cada rincón, en cada esquina, en cada calle existe una historia insospechada de misterio, de leyenda, que a cualquier turista le apasionaría conocerla; además, dotaremos a esta ciudad de un mundo, el sub mundo que se halla oculto bajo nuestros pies y que es necesario que lo descubramos y abramos esa puerta oculta, para que nuestros hermanos potosinos puedan mejorar sus condiciones de vida, remarcó.
Nos despedimos y recalcó al salir, no se olviden de enviar la carta por favor. De nuevo no le di importancia a este hecho, en los siguientes días vino a preguntarnos si habíamos enviado la carta y como no lo hicimos nos exigió que lo hiciéramos.
Yo no siquiera había revisado el proyecto ni el manual de ajedrez. Recién mandamos la carta y le entregamos la copia y el recibo del envió, él se marchó contento diciendo que pronto recibiríamos noticias.
No volvió más, hasta que un día le encontré en la calle y me dijo: periodista, el proyecto avanza, ya vendré a visitarle con novedades. No lo volví a ver por dos semanas, hasta que una mañana, cuando me alistaba en casa para ir a trabajar, mi esposa me comentó haber escuchado en radio Kollasuyo el aviso religioso del Dr. Ismael Mendivil. No lo pude creer.
– “Pero, si recién hace pocos días había conversado con él”. Por desgracia era verdad: el doctor Ismael Mendivil había fallecido en la más completa soledad. Vivía solo, creo que no tenía parientes ni nada, seguramente murió en su cama, mientras dormía, pero lo triste es que estuvo varios días descomponiéndose, como no le importaría a nadie en esta ciudad a la que tanto aportó.
Seguro por la descomposición del cuerpo, los vecinos se dieron cuenta. Me enteré que lo enterraron en la más profunda soledad, como si este hombre grandioso no hubiese tenido valor. Mi conciencia empezó a juzgarme, a martirizarme, porque no había hecho nada para darle más importancia a este gran hombre que se acercó a mí de la forma más sencilla, sin ningún interés ni mezquindad.
No sé todavía porque me escogió a mí para representar su proyecto. Recién empecé a leer el proyecto y el compendio de ajedrez. A medida que leía las páginas, pude adentrarme en la grandeza de este hombre humilde; pero gigante, que no le importaba hacer publicidad de lo que hacía.
Hoy quiero rendirle un homenaje póstumo, sé que su cuerpo ya no está aquí; pero su espíritu recorrerá nuestras calles coloniales buscando plasmar en realidad este proyecto de las Catacumbas que él inicio.
– Sé, también, que él me espera más allá de esta vida con los trebejos listos para jugar una partida eterna. Paz en su tumba. ¡Vale Un Potosí!!
Celso Durán Sánchez

