- A menos de dos meses de las elecciones subnacionales del próximo 22 de marzo, el departamento de Potosí ingresa en una fase decisiva de su disputa política.
Potosí, Kollasuyo Digital
A menos de dos meses de las elecciones subnacionales del próximo 22 de marzo, el departamento de Potosí ingresa en una fase decisiva de su disputa política. No se trata solo de elegir a un nuevo gobernador, sino de definir el rumbo de una de las gobernaciones más codiciadas del país, tanto por su peso simbólico como por el volumen de recursos económicos que administra.
De acuerdo con el Tribunal Electoral Departamental de Potosí, 13 candidatos —todos hombres— fueron habilitados para la contienda. La ausencia de mujeres no pasa desapercibida y revela, una vez más, las deudas estructurales de la política regional en materia de equidad y renovación real. Más de 490 mil ciudadanos están convocados a las urnas para definir quién administrará durante los próximos cinco años una gobernación que hoy maneja más de 1.200 millones de bolivianos, impulsada principalmente por las regalías mineras y los altos precios internacionales de los minerales.

En este contexto, el número 13 puede ser de mala o buena suerte, pero lo que no está en discusión es que la Gobernación de Potosí se ha convertido en una joya política que despierta apetitos de viejos conocidos, figuras emergentes y candidatos prácticamente desconocidos para el electorado.
El oficialismo y la apuesta por la gestión visible: “El Elegido”
El presidente Rodrigo Paz Pereira ha decidido jugar una carta clara: respaldar al actual gobernador en ejercicio, Marco Antonio Copa Gutiérrez, quien asumió el cargo tras la caída del gobernador electo, Jhonny Oscar Mamani Gutiérrez, el conocido “poncho blanco”, defenestrado por el escándalo del caso ambulancias.

Copa Gutiérrez, joven profesional potosino, ha optado por una estrategia clásica pero efectiva: gestión visible y territorial. Inauguraciones, entregas de obras e inicio de proyectos se multiplican casi a diario en municipios del interior y en la capital. Su “caballo de batalla” es la obra concreta, el contacto directo y la idea de continuidad administrativa.
Sin embargo, el escenario es más complejo de lo que parece. Las últimas elecciones presidenciales dejaron una lección clara: los favoritos no siempre ganan. El sorpresivo aluvión electoral del Partido Demócrata Cristiano (PDC) demostró que el electorado potosino —y boliviano— puede cambiar puede su humor político y premiar opciones inesperadas. Pero el camino está abierto, se ha sembrado y la incógnita es: será tiempo de cosecha?.
René Joaquino: experiencia, nostalgia y una apuesta mayor: “El Renacido”
Otro nombre pesado en la papeleta es René Joaquino Cabrera, un verdadero “viejo lobo” de la política potosina. Su trayectoria es conocida: de concejal solitario pasó a convertirse en alcalde de Potosí, reelecto varias veces con su Alianza Social (AS), logrando incluso el control casi total del Concejo Municipal en su momento más alto.
Luego llegó al Senado con Evo Morales y el MAS-IPSP. En las últimas elecciones municipales estuvo a un paso de recuperar la alcaldía, pero perdió por un margen mínimo frente a Jhonny Llally Huata. Ese casi empate técnico dejó heridas abiertas y decisiones por tomar.

En lugar de insistir en el municipio, Joaquino decidió apostar más alto y buscar la Gobernación. Su desafío es claro y muy grande. transformar la experiencia acumulada en una narrativa de futuro y no quedar atrapado en la imagen del político del pasado y con pasado político.
Pumari: capital fuerte, campo esquivo
Marco Antonio Pumari Arriaga, candidato de Libertad y Justicia, llega con el respaldo político de Jorge “Tuto” Quiroga y una historia marcada por la confrontación. Exdirigente cívico de COMCIPO, fue protagonista central en los hechos de 2019, denunciando fraude electoral y jugando un rol clave en la caída de Evo Morales.
Su ascenso fue meteórico: de líder cívico pasó a candidato vicepresidencial junto a Luis Fernando Camacho en 2020, con malos resultados. En 2021 buscó la Gobernación y, aunque logró asambleístas, no pudo vencer a Óscar Mamani Gutiérrez. Luego vinieron los años de cárcel por la presunta quema del Tribunal Electoral, hasta recuperar la libertad tras el cambio de escenario político nacional.

Pumari apuesta al voto duro urbano, especialmente de la capital potosina, históricamente crítica al masismo. Pero su gran talón de Aquiles sigue siendo el voto rural, ese que históricamente inclina la balanza y que no siempre responde a las lógicas de confrontación cívica urbana.
Félix Santos “Puka Chullo”: la carta sindical–originaria
Alianza Unidos por los Pueblos, el candidato es Félix Santos Zambrana, conocido como “Puka Chullo”. Forjado en la vieja guardia sindical campesina, fue máximo dirigente de la CSUTCB y diputado nacional en la época de mayor fortaleza del MAS.
Crítico posterior de Evo Morales, su carrera política ha estado marcada por intentos fallidos de retorno a cargos electivos. Sin embargo, esta vez tiene un as bajo la manga: su primer asambleísta es el periodista Mario “Lucky” Caro Martínez, figura reconocida de la lucha cívica y gremial del periodismo boliviano.
La dupla combina sindicalismo rural y visibilidad mediática, aunque queda la incógnita de si será suficiente para romper la racha esquiva que ha acompañado a Santos Zambrana en sus últimas incursiones electorales.
El MNR y la nostalgia del ave fénix
El Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) reaparece como ave fénix con Jhonny Prada Uribe, ex presidente de CORDEPO. Su principal propuesta —revivir la Línea Aérea Imperial (LAI)— apela directamente a la nostalgia y a una carencia estructural que sigue doliendo: Potosí continúa sin una conexión aérea estable, mientras el sueño de un aeropuerto internacional se diluye gobierno tras gobierno.

La idea no es mala, pero el reto será convencer a un electorado que ha escuchado demasiadas promesas incumplidas.
Fragmentación, padrinazgos y la sombra del evismo
El resto del abanico electoral lo completan candidatos de diversos frentes:
Aníbal Gastón Frías Olmos (Frente de Unidad Nacional),
Fidel Juan Arando Escobar (Movimiento Demócrata Social),
Eduardo Pacheco Colque (Tercer Sistema),
Armando Villca Quispe (Nueva Generación Patriótica),
José Luis Miranda Quilo (Súmate),
Marvin del Monte Choque (Libertad y República),
y Javier Mario Choque Visa (Consejo de Ayllus Originarios de Potosí).
Hay perfiles indigenistas, regionales y apuestas personales. En los mentideros políticos se habla de candidatos apadrinados por Evo Morales, hoy ausente de la escena pública, con versiones contradictorias sobre su paradero. También se menciona la posible influencia de corrientes cercanas al vicepresidente Edman Lara.

¿Habrá segunda vuelta?
Con 13 candidatos y un electorado cada vez más desencantado pero también más exigente, no es descabellado pensar en una segunda vuelta inédita si nadie logra mayoría absoluta. Pero sería un error creer que esta elección se comportará igual que las últimas generales.
Aquí pesan otras variables: territorio, gestión, liderazgo local, identidad regional y credibilidad. La tendencia reciente mostró cansancio frente a “los mismos de siempre” y abrió espacio a rostros nuevos, aunque sin garantías de estabilidad.
La campaña recién comienza. Las cartas están echadas, pero el juego está lejos de definirse.
Cuando hablen las urnas, el escenario se aclarará.
Tiempo al tiempo… El nos dirá qué sucede!
Por: Willy Alcocer Salas

