El supuesto testaferro de Maduro, caído en desgracia en Venezuela, es detenido en confusas circunstancias sin mayores pistas sobre su futuro
Detenido en Venezuela en confusas circunstancias, Alex Saab (Barranquilla, 54 años) vuelve a encontrarse ante la posibilidad de acabar extraditado a Estados Unidos, donde ya estuvo preso por lavado de dinero. El nuevo régimen de Delcy Rodríguez en Caracas, bajo la tutela de Donald Trump, no prepara ninguna campaña por la libertad del enigmático empresario colombiano de colita de caballo, como la que organizó en su día Nicolás Maduro para repatriar a su presunto testaferro desde una cárcel en Miami. Por el contrario, todo indica que favorece su detención. Su historia es rocambolesca. Extraditado desde Cabo Verde, liberado como parte de un canje de presos entre Caracas y Washington, nombrado ministro de Industria y Producción Nacional y destituido del cargo por la propia presidenta encargada poco después de la operación en la que militares estadounidenses capturaron a Maduro a comienzos de año, Saab parece haber abusado de su fortuna.
Bajo la sombra de Maduro no solo se enriqueció, también llegó a convertirse en una especie de “súper ministro” en la República Bolivariana, con más funciones que cualquier otro miembro del gabinete, relata el periodista Gerardo Reyes, el director del equipo de investigación de la cadena Univisión, en Estados Unidos, que lleva años investigando al hombre señalado como operador financiero del heredero de Hugo Chávez. Si faltaba leche en Venezuela, le marcaban al celular a Saab. Si faltaba combustible, lo llamaban para que resolviera la situación. Y ante la escasez de divisas, le propusieron a él que se ingeniara un modelo muy directo de venta de oro en lingotes, y entonces él se iba con su avión, o contrataba otros aviones, y vendía oro en Turquía. Era el hombre que resolvía todo, detalla el autor del libro Alex Saab, la verdad (Planeta, 2021).
“Los amigos de Alex Saab no se explican cómo un tipo tan común y corriente de aspiraciones modestas y sin ninguna pasión, aparte del amor por sus hijos, se convirtió en el chacal financiero de la revolución bolivariana”, escribe Reyes sobre los orígenes de un personaje asediado por las deudas que a la vuelta de pocos años regresó a su natal Barranquilla en avión privado. En Caracas, Saab se convirtió prácticamente en una edecán de la exsenadora colombiana Piedad Córdoba, clave en la liberación de políticos secuestrados por las FARC, quien tenía un acceso privilegiado a Chávez. Fue ella la que le abrió las puertas del Palacio de Miraflores, la sede presidencial. El otro personaje colombiano clave para entender el ascenso de Saab es el abogado Abelardo de la Espriella, hoy candidato presidencial de ultraderecha, al que Reyes califica como su “amigo, asesor y guía”. “El taimado comerciante de colita de caballo nadó entre las aguas tormentosas de la corrupción venezolana y el inservible embargo de Estados Unidos hasta llegar a un punto irreversible en el que la supervivencia del Estado venezolano dependía de sus improvisaciones furtivas”.
La primera referencia a un negocio de Saab en Venezuela se remonta a noviembre de 2011, cuando firmó un convenio para construir viviendas prefabricadas en el Palacio de Miraflores, delante del propio Chávez –ya sin cabello por los rigores de la quimioterapia–, del entonces canciller Maduro y de Juan Manuel Santos, presidente de Colombia. En el momento de esa ceremonia, que se volvió viral, era un personaje desconocido, al punto que Santos contó después que le susurró al oído a la canciller colombiana, María Ángela Holguín: “¿Este señor quién es?”. Apenas estaba expandiendo su vida de comerciante que inició en su natal Barranquilla, en una familia de empresarios textiles llegados del Líbano.
De sus primeros emprendimientos, como la fabricación de llaveros y materiales publicitarios para graduaciones, se convirtió en un empresario todero. Con el pasó de los años, comenzó a abrirse caminos en el Gobierno de Chávez, y después en el de Maduro. En Venezuela se conectó con el Gobierno inicialmente con el negocio de la construcción, la importación de alimentos de los CLAP (Comités Locales de Abastecimiento y Producción), medicinas y cuanto hiciera falta, luego la comercialización de oro por comida de Turquía, el trasiego de petróleo en barcos fantasmas, hasta convertirse en el principal operador financiero del chavismo, pero siempre en las sombras. El Gobierno venezolano lo identificó como un tipo ingenioso al que los retos lo motivaban para buscar otras fórmulas, rápidas y eficientes, con el propósito de burlar las sanciones de Estados Unidos. Washington calcula que los dividendos que Saab obtuvo de los negocios que hizo con el aval de Miraflores suman más de mil millones de dólares.
El Departamento del Tesoro está convencido de que es el principal testaferro de Maduro. Así lo bautizó Luisa Ortega Díaz, fiscal general de Venezuela desde 2007 con Chávez hasta 2017 con Maduro, quien huyó a Colombia en una lancha por amenazas de muerte en agosto de 2017. En esas fechas, el abogado De la Espriella anunció que se proponía denunciar a Ortega por difamación. “Saab no hace parte del gobierno venezolano, es un contratista del Estado que ha cumplido a cabalidad con todas las obras que ha ejecutado”, le dijo a El Heraldo de Barranquilla. Se escudó en que solo estaba vinculado a la construcción de vivienda y no tenía relación con las empresas de alimentos, pero para entonces Armando Info ya había documentado que estaba detrás de la compañía de Hong Kong que manejaba las cajas CLAP, con varios productos caducados.
El poder de Saab se empezó a notar justamente con la salida al exilio de los periodistas de investigación de Armando Info. En ese mismo 2017, emprendió una demanda judicial contra los editores por difamación, y había logrado que el regulador de las telecomunicaciones bloqueara el portal digital. El medio había revelado los primeros pasos del tímido empresario para navegar en las entrañas del Gobierno chavista. “Aunque él llega a Venezuela antes de que Maduro sea presidente, todo el poder grotesco y todos esos negocios millonarios en los que participó fue gracias al ascenso de Maduro en abril de 2013”, apunta el periodista Roberto Deniz, de Armando Info. “Saab es una pieza importantísima dentro del rompecabezas judicial” de Estados Unidos contra Maduro y su esposa Cilia Flores, asegura.
La detención en Cabo Verde, un archipiélago frente a las costas de África, fue lo que lo hizo visible en Venezuela, apenas en junio de 2020. El Gobierno lo declaró diplomático, también le dio la nacionalidad venezolana, e inició una feroz pelea judicial, creó la Fundación #FreeAlexSaab y llenó las calles del país con pintadas que exigían su liberación. Entonces, muchos le pusieron cara al hombre que se ocupó de traer al país leche de mala calidad y comida en mal estado para el programa de los CLAP, creado en 2015 por Maduro. Los venezolanos escucharon su voz tímida y sin casi entonación a finales de 2023, cuando regresó a Venezuela después de su paso por la prisión de Miami, cuando recibió un indulto de Joe Biden, como parte de un intercambio de prisioneros con Estados Unidos. “Me siento orgulloso de servirle al pueblo de Venezuela y este gobierno humano y leal”, dijo desde Miraflores, después de aterrizar en un vuelo en el que vino acompañado por Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional y hermano de la presidenta encargada. A esto siguió su nombramiento oficial en el gabinete.
Saab había sido arrestado en junio de 2020 en Cabo Verde, donde el avión privado en el que viajaba hizo una escala para cargar gasolina cuando se dirigía a Caracas desde Teherán. Era el enviado para coordinar el auxilio que dieron las autoridades iraníes durante la escasez de combustible que afectó a Venezuela ese año, en plena pandemia por el covid. Entonces Saab estaba acusado, entre otros delitos, de lavado de dinero, pero además era señalado no solo por Estados Unidos sino también por otros países, incluido Colombia, de ser uno de los principales testaferros de distintos entramados de corrupción dentro del gobierno venezolano.
Pese a que forcejeó por todos los caminos legales para evitar su extradición, incluida su designación como diplomático luego de su captura, en 2021 fue presentado en una corte de Miami para enfrentar un juicio. No cumplió dos años detenido cuando a finales de 2023 fue parte del intercambio de prisioneros que negoció Maduro, como parte de los llamados Acuerdos de Barbados, que también incluyeron un levantamiento amplio de las sanciones petroleras. Una medida que a menudo el presidente Donald Trump recuerda y critica con su habitual sorna.
Su regreso estuvo precedido de una intensa campaña en la que se le señalaba como un secuestrado y que posicionó a su esposa, la modelo italiana Camilla Fabri, al frente de la causa de la liberación y luego en cargos públicos, como la coordinación del Plan Vuelta a la Patria, para el regreso a su país de la diáspora venezolana. También por la detención del segundo hombre de Maduro, el ministro de Petróleo Tareck El Aissami, lo que dejó al descubierto la corrupción relacionada con la venta de crudo. Lo detuvieron junto al socio más cercano de Saab, el también colombiano Alvaro Pulido (alias de Germán Rubio Salas), ambos sancionados por Estados Unidos y vinculados a delitos de lavado de dinero y narcotráfico. En uno de los libros que se hicieron para promover la causa de la liberación, que recoge supuestas cartas escritas por Saab durante su detención, se refiere a El Aissami y a la entonces vicepresidenta Delcy Rodríguez como los Cristiano Ronaldo y Leonel Messi de la economía.
A su regreso, se convirtió, ahora sí oficialmente, en parte del gabinete de Maduro, primero al frente de las importaciones y exportaciones, lo que siempre hizo como empresario, y luego en el Ministerio de Industria Nacional y Producción. Cuando lo destituyó, el 17 de enero, Delcy Rodríguez dijo que pasaría a tener nuevas responsabilidades, sin dar detalles. La historia del testaferro de Maduro parece acercarse a un desenlace, pero nada puede darse por descontado. Como afirma Reyes, “Saab es un naufrago profesional. Cuando todo el mundo lo da por ahogado, aparece chapuceando en algún parte”.
Con información de Eyanir Chinea.
Fuente: El País

