La pasarela de la capital francesa se transforma en un espacio de exploración visual, donde volúmenes esculturales, acabados iridiscentes y formas inspiradas en la naturaleza proponen una estética renovada
El altar se llena de destellos metálicos y pétalos. El eco de los pasos marca el inicio de la temporada de alta costura Primavera/Verano 2026, donde del 27 de enero al 1 de febrero de 2026, las grandes maisons parisinas despliegan su visión sobre el futuro de la moda.
Las tendencias clave de los desfiles más influyentes revelan una búsqueda de identidad que oscila entre lo orgánico, lo arquitectónico, lo botánico y la sofisticación líquida. Cada casa apuesta por una narrativa visual única, transformando la pasarela en un laboratorio de innovación textil.
Texturas orgánicas y futurismo etéreo
La propuesta de Yuima Nakazato destaca por integrar naturaleza y tecnología en cada prenda. El diseñador japonés explora el biomorfismo mediante aplicaciones tridimensionales que imitan escamas, pétalos marchitos y formaciones minerales sobre bases blancas y crudas. Estas texturas, dotadas de volumen, parecen crecer directamente desde la ropa, otorgando un carácter casi escultórico a cada look.
El contraste entre tejidos ligeros y adornos estructurados define la colección. Drapeados y capas aportan movimiento y fluidez, mientras que los detalles rígidos refuerzan la dimensión orgánica. La paleta cromática incluye blancos rotos, cremas y acentos metalizados en tonos oxidados o envejecidos, que evocan materiales naturales sometidos al paso del tiempo.
El rostro de las modelos se convierte en una extensión de la prenda. Aplicaciones metálicas y maquillaje gráfico recorren la cara y se conectan con los accesorios, generando una continuidad visual entre el cuerpo y la indumentaria. El resultado es una estética que fusiona lo místico con lo futurista y refuerza la narrativa de la colección.
Dior: surrealismo botánico y volúmenes extremos
La llegada de Jonathan Anderson a la dirección creativa de Dior introduce un enfoque de surrealismo botánico. Los vestidos desafían las líneas tradicionales y convierten el cuerpo en un soporte para la experimentación floral. Un vestido de pétalos rosas transforma la silueta en una corola invertida, mientras que los accesorios, como pompones florales de gran tamaño y hojas gigantes, enfatizan el carácter lúdico de la propuesta.
La colección se caracteriza por volúmenes extremos y formas esculturales. Vestidos que ensanchan las caderas, estructuras circulares y capas asimétricas proponen una visión audaz y moderna. La paleta de color celebra la primavera con rosas vibrantes, blancos puros, verdes intensos y detalles en rojo, naranja o lila, logrando un efecto de pintura tridimensional.
Los detalles narrativos aparecen en cada pieza: zapatos decorados con elementos florales y un entorno escenográfico cubierto de flores colgantes integran moda y ambiente, haciendo que los modelos se mimeticen con el espacio de la pasarela.
Romanticismo estructurado y transparencia artesanal
La colección de Georges Hobeika, realizada junto a su hijo Jad, gira en torno al regreso de la corsetería estructurada. El corsé se presenta como eje central, moldeando la silueta y sosteniendo faldas voluminosas de tul que aportan un aire arquitectónico y protector.
El uso de tul translúcido en capas añade ligereza a la rigidez del corsé, generando un efecto flotante que suaviza las líneas de los diseños.
Los bordados de alta precisión dominan la propuesta: motivos florales abstractos, cristales y perlas se distribuyen cuidadosamente sobre los vestidos, produciendo reflejos sutiles y un brillo luminoso. La colección mantiene una paleta cromática suave, con predominio de marfil, nude, rosa empolvado y blanco vainilla, lo que refuerza la atmósfera romántica y atemporal de la pasarela.
Sofisticación líquida y armonía nacarada
Giorgio Armani Privé recurre a una sofisticación basada en el brillo “líquido” y los efectos iridiscentes. Las prendas presentan superficies que reflejan la luz en degradados de plateado, azul pálido y dorado, simulando el movimiento del agua. Las siluetas de columnas fluidas priorizan líneas verticales y escotes palabra de honor, dejando los hombros completamente descubiertos y resaltando la elegancia del cuello.
El uso de velos y capas traslúcidas introduce misterio y profundidad, especialmente en los diseños nupciales cubiertos por tul brillante. La paleta cromática se compone de blanco marfil, verde menta pálido, champaña y azul glacial, evocando perlas y conchas marinas. Los colores se integran sin rupturas, mediante bordados y efectos de superposición.
Las tendencias de la Alta Costura Primavera/Verano 2026 muestran una diversidad de enfoques que van desde la experimentación orgánica de Yuima Nakazato, el romanticismo arquitectónico de Georges Hobeika, el surrealismo botánico de Dior y la sofisticación líquida de Armani Privé. Los grandes nombres de la moda parisina apuestan por la innovación en texturas, volúmenes y paletas cromáticas, marcando el pulso de una temporada que redefine los límites de la creatividad.
Fuente: Infobae

