Los testigos de accidente, con al menos 21 fallecidos, hablan de personas atrapadas y vagones retorcidos y volados.
Diversos testimonios del accidente de dos trenes de alta velocidad en Adamuz (Córdoba) este domingo por la tarde, en el que han muerto al menos 21 personas y se han contabilizado 11 heridos graves o muy graves, según fuentes de la Guardia Civil y el Gobierno andaluz, hablan de personas atrapadas en los trenes, vagones retorcidos y volcados, y mucho caos.
A las puertas de la caseta municipal de Adamuz (Córdoba), Ramón Montón busca a su mujer, Tamara Margarita Valdés, de nacionalidad cubana y residente en Huelva. “Estoy muy nervioso, aún no he podido localizarla, he tardado tres horas desde Huelva, le he pisado un poquito. Mi mujer iba en el Alvia, hablé con ella 20 minutos antes del accidente. Casi se le escapa el tren”, relata con desesperación contenida.
Santiago, de 44 años y vecino de Huelva, relata que ha pasado “mucha angustia”. “Sentimos un frenazo de golpe. El tren se empezó a mover de lado a lado hasta que paró. Cuando salí del tren vi una persona muerta e intentamos ir al vagón número uno, pero era un amasijo de hierros. La gente estaba pidiendo socorro e intentamos sacarlos, pero era muy difícil”.
“Hay muchos heridos, sigo temblando”, ha contado M. S. J., de 33 años, pasajera del vagón número 6 del tren Iryo que iba desde Málaga a Madrid. Los vagones 7 y 8 han colapsado con la cabecera del Alvia, que había salido de Madrid en dirección a Huelva. Y cuenta que de repente han empezado a notar vibraciones: “Y muchos golpes, golpes, se han empezado a caer las maletas, y golpes hasta que el tren se ha frenado”, explica. “Pensábamos que había sido un descarrilamiento, pero cuando hemos salido hemos visto los vagones retorcidos y dos vagones del otro tren volcados”, agrega.
A las 22.40 de esta noche se encontraba junto a otras decenas de pasajeros esperando a un autobús a unos seis kilómetros de Adamuz, en mitad de la nada. “No sabemos nada, no entendemos todavía lo que ha pasado ni cuántos muertos puede haber”, decía.
María Vidal, de 32 años, iba en el vagón cuatro: “Ha sido como un terremoto”, cuenta por teléfono. “Ha vibrado todo. De repente ha pegado un frenazo y se ha ido a la luz. Los de Iryo han dicho que si había medicos que fueran a los vagones 6,7 y 8. Yo estaba en el vagón cuatro. Luego nos dijeron que habían descarrilado esos vagones. Nos han dicho que no nos moviéramos. Hemos estado dentro como 40 minutos, creo. Luego hemos salido ahí fuera mientras venían ambulancias con heridos y fallecidos. Estoy en shock. He vuelto a nacer. He visto a personas muy jodidas. Gritos horribles. Estoy temblando”. Vidal ahora está en el Pabellón de Adamuz, donde ha sido trasladado junto a los pasajeros.
El director de jefe de Bomberos de Consorcio Córdoba, Paco Carmona, ha explicado en TVE que están rescatando a personas con heridas de todo tipo “cortes, magulladuras, contusiones, fracturas abiertas…” y ha relatado que está siendo difícil el acceso a los vagones afectados porque están “retorcidos” y hay “amasijos de hierro”, sillones y todo tipo de obstáculos que dificultan la llegada a las víctimas. “Tenemos dos trenes a unos 800 metros uno de otros y ya hemos terminado de sacar las personas fallecidas y heridas”, ha añadido en referencia al tren Iryo.
El alcalde de Adamuz, Rafael Moreno (PSOE), ha sido el primero llegar al lugar del accidente junto a la Policía Local y ha podido ver al menos un cadáver seccionado a varios metros del punto del accidente. “He visto a un pasajero hecho un trapo.(…) Había un cuerpo cortado por la mitad. Pero no había luz, era de noche. El escenario es dantesco”, ha descrito el regidor.
Moreno cree que el accidente entre los dos trenes no ha sido frontal, “sino lateral”, porque no ha visto vagones aplastados. “Creo que no iban por la misma vía, pero no se ve con claridad. Ahora estamos volcados los alcaldes y vecinos de la zona en auxiliar a los pasajeros. Están a punto de llegar los autobuses para llevarlos a la caseta municipal habilitada”, ha relatado alterado.
El ministro de Transportes, Óscar Puente, comparece desde la Estación de Atocha, en Madrid, a primera hora de la madrugada del lunes.Foto: Claudio Álvarez
Fuente: El País

