- El equipo del pueblo conquistó su primer título nacional tras una histórica goleada 1-4 sobre Bolívar en La Paz
Potosí, Kollasuyo Digital
Contra todo pronóstico, desafiando la lógica, el peso de la historia y la presión del escenario, el Club Atlético Nacional Potosí, el equipo rojo y blanco, el popular Rancho Guitarra, alcanzó la cima del fútbol boliviano. En una noche que quedará grabada para siempre en la memoria colectiva de la Villa Imperial, el conjunto potosino derrotó sin atenuantes ni excusas a Bolívar en su propia casa por un categórico 1-4, coronándose campeón de la División Profesional y logrando el primer título nacional de su historia desde su ascenso a la máxima categoría.

Fue un triunfo puro y contundente. De esos que no admiten discusión ni interpretaciones forzadas. Nacional Potosí fue superior de principio a fin y convirtió el estadio celeste en el escenario de su consagración.

Bolívar llegaba al partido con la ilusión de cerrar el año de su centenario —fundado el 12 de abril de 1925— con un “premio consuelo”. Tras la derrota en el partido de ida en Potosí (0-2), en La Paz se daba casi por hecho que la Academia revertiría la serie y levantaría el trofeo ante su gente. No fueron pocos los que pensaron que el título ya tenía dueño.

Pero el fútbol, como tantas veces, se encargó de desmentir certezas.
Desde el pitazo inicial, Nacional Potosí mostró personalidad, orden táctico y una convicción inquebrantable. Lejos de replegarse, salió a jugar de igual a igual y terminó pasando por encima a un Bolívar irreconocible, que deambuló por la cancha sin brújula, sin ideas y sin respuestas en un partido donde estaba prohibido perder.

La derrota fue un golpe durísimo para el conjunto celeste y, en particular, para su director técnico Flavio Robatto, quien en más de una ocasión había sostenido que su equipo era “el que mejor juega en Bolivia”. Nada de eso apareció en la cancha. Lo más doloroso para el entrenador fue, quizás, el grito ensordecedor de “¡fuera Robatto!”, con el que lo despidió su propia hinchada.

No fue, sin embargo, una victoria casual de los potosinos. El marcador final reflejó fielmente lo ocurrido en el campo de juego. Nacional Potosí fue intenso, eficaz y contundente. Jugó con inteligencia, golpeó en los momentos justos y no dejó margen para la reacción de un Bolívar superado tanto en lo anímico como en lo futbolístico.

Al final, Potosí explotó en festejos. La ciudad celebró junto a su dirigencia, cuerpo técnico y jugadores del Club Atlético Nacional Potosí, el equipo del pueblo, que llevó el nombre de la Villa Imperial a lo más alto del balompié nacional.

El 2025 quedará marcado como un año productivo, histórico e inolvidable para Potosí. Un campeonato que rompe largos años de sequía y de frustraciones, derriba gigantes y confirma que, con trabajo, convicción y coraje, los sueños también se cumplen en la altura.

