Durante años la pregunta fue sencilla: ¿la inteligencia artificial nos quitará el trabajo?
Bill Gates cree que estamos a punto de enfrentarnos a una pregunta mucho más incómoda:
¿Qué pasará cuando las máquinas ya no solo trabajen por nosotros, sino que también piensen, investiguen, diseñen e inventen mejor que nosotros?
El cofundador de Microsoft lanzó una de sus advertencias más contundentes sobre el futuro de la inteligencia artificial en una entrevista publicada este 25 de octubre por The Observer.
Para Gates, la humanidad está creando un nuevo tipo de inteligencia que no tendrá las mismas limitaciones biológicas del cerebro humano.
Su conclusión es inquietante: llegará un momento en que los seres humanos dejarán de ser la forma de inteligencia más avanzada del planeta.
NO HABLA DE CIENCIA FICCIÓN
Gates define el avance de la inteligencia artificial como un verdadero “evento evolutivo”.
Su comparación es provocadora: considera que el cambio podría tener una magnitud semejante al salto que llevó de los primates al ser humano.
Y no está hablando de un futuro situado dentro de cien años.
Según su visión, durante las próximas dos décadas la IA podría superar al ser humano en campos como las matemáticas, la biología, la ingeniería y otros ámbitos de investigación científica.
Pero la transformación no terminaría ahí.
Gates considera que la IA acabará sustituyendo una enorme cantidad de funciones humanas en el trabajo: primero habilidades relacionadas con la invención y las labores de oficina y, posteriormente, con la llegada de robots humanoides, también buena parte del trabajo físico.
NI EL PROPIO BILL GATES ESCAPÓ
Hay un detalle especialmente simbólico.
Gates comenzó a programar cuando tenía apenas 13 años. Esa habilidad terminó convirtiéndose en una de las bases de la creación de Microsoft y de una de las mayores fortunas tecnológicas de la historia.
Hoy reconoce que sus propias capacidades como programador ya han quedado prácticamente obsoletas frente a la inteligencia artificial.
Si incluso una de las personas que ayudó a construir la revolución informática admite que una máquina ya puede superar una habilidad que perfeccionó durante décadas, la discusión deja de parecer lejana.
¿QUÉ PASA CUANDO YA NO SOMOS NECESARIOS?
Y aquí aparece la parte más polémica de su reflexión.
Durante siglos, millones de personas han organizado gran parte de su existencia alrededor de trabajar, producir, aprender un oficio, crear, solucionar problemas y sentirse útiles.
El empleo no solamente paga las cuentas.
También proporciona identidad, rutina, reconocimiento social y, para muchas personas, una sensación de propósito.
¿Pero qué ocurrirá si una inteligencia artificial puede realizar esas tareas de manera más rápida, barata y eficiente?
Gates plantea precisamente ese problema: qué sucederá con nuestra sensación de realización y propósito cuando los humanos ya no sean necesarios para resolver muchas de las carencias y problemas que durante siglos ocuparon nuestras vidas.
La gran crisis de la IA, entonces, podría no ser solamente laboral.
Podría ser existencial.
“CONTRATA AL ROBOT, DESPIDE AL HUMANO”
Gates también advierte sobre otro problema: los incentivos económicos.
Si una empresa puede sustituir trabajadores por sistemas automatizados más baratos y productivos, el incentivo empresarial será evidente.
Por ello plantea incluso discutir mecanismos como impuestos vinculados al uso de inteligencia artificial y la posibilidad de reservar determinados trabajos exclusivamente para seres humanos.
La contradicción es enorme.
La IA podría crear una sociedad mucho más productiva y rica.
Al mismo tiempo, podría destruir millones de puestos de trabajo y obligar a los gobiernos a financiar desempleo, reconversión laboral y nuevas formas de protección social.
EL FUTURO TAMBIÉN PODRÍA SER EXTRAORDINARIO
Gates no presenta a la inteligencia artificial únicamente como una amenaza.
También cree que podría acelerar el descubrimiento de medicamentos, mejorar la agricultura, ayudar a combatir enfermedades y resolver problemas científicos que actualmente parecen imposibles.
El desafío será controlar la transición.
Porque por primera vez la humanidad está construyendo una herramienta cuya principal característica podría ser precisamente superar las capacidades de quienes la crearon.
Durante siglos nos preguntamos qué ocurriría cuando las máquinas pudieran hacer nuestro trabajo.
Quizá hicimos la pregunta equivocada.
La verdadera pregunta podría ser:
¿Qué hará el ser humano cuando trabajar, crear, calcular e incluso descubrir deje de ser algo exclusivamente humano?

