* Kollasuyo constató que los deseos de los padres por salir adelante, hace que muchas veces se ahonden las carencias de los hijos
Potosí, Kollasuyo Digital
Moisés y Claudia son una pareja que tiene siete hijos y su único sustento es la venta de jugo de coco; pero la unidad familiar quedó rota el martes 13 de este mes, cuando dos de los menores fueron conducidos por la Policía a las Defensorías de la Niñez y Adolescencia (DNA), dependientes del Gobierno Municipal de Potosí.
Esta tarde, Kollasuyo visitó la casa en la cual vive esta familia, compuesta por los papás y siete hijos de 11, 10, 8, 6, 5, 3 y 1 año, en la calle Montevideo de la zona de San Cristóbal.
El inmueble alquilado es de dos plantas, abajo esta una sala amplia que se utiliza como dormitorio y arriba existen dos ambientes y una cocina, además que en el patio de abajo se ubica el baño con ducha y la lavandería.
Los colchones están en el piso, existe un ropero y prendas de vestir de los niños, seis de los cuales, ahora, están acogidos en el Centro Wawa Wasi, dependiente de las DNA.
El segundo piso carece de muebles y en la cocina hay una estufa y algunos utensilios y alimentos.
La pobreza de esta familia no está en el corazón o las ganas de estar juntos, sino en la carencia de objetos que les permitan vivir en mejores condiciones.
Cuatro de los siete hermanos estudian en la Unidad Educativa José Antonio Zampa; aunque ahora están bajo el resguardo de las DNA, que además presentó una denuncia ante la Fiscalía Departamental por la presunta comisión de los delitos de irresponsabilidad paterna y materna y violencia intrafamiliar.
Serán las instancias correspondientes las que tomen una determinación sobre el futuro de estos menores, de acuerdo a la declaración de la coordinadora de la DNA, Consuelo Garabito.
Mientras tanto, el padre de familia prometió que brindará mejores condiciones de vida a sus hijos, ya que por mantenerlos y trabajar con esfuerzo, descuidó como satisfacer las necesidades básicas de sus hijos.
Hoy, los niños están cobijados en el Centro Wawa Wasi, donde reciben alimentación, ayuda de educadoras, psicológica y pronto podrían volver a sus clases regulares; aunque de manera virtual, según el informe de la Defensoría.
Asimismo, se busca la asistencia de una familia ampliada, mientras se resuelve – en la justicia – su futuro.
Por su parte, los progenitores buscan ayuda para volver a tenerlos junto a ellos; pero en mejores condiciones de vida.
Ya que también reconocieron que hace más de un mes y medio comenzaron a retrasarse en la llegada a su unidad educativa y bajaron sus calificaciones porque se mudaron de domicilio – de la avenida Santa Cruz a San Cristóbal – ya que pretendían contar con mayor espacio para la familia.
El número de integrantes de esta familia y una sola fuente de ingreso, además de la crisis económica que afecta al país, también puede contarse como un factor de las necesidades que afectan a los hijos.
La pobreza cuenta las necesidades de los hijos, no el número de integrantes de una familia…
Willy Alcocer Salas

