CONTAMINACIÓN MINERA. Un monitoreo ambiental comunitario realizado por el Colectivo Acontravia detectó arsénico, antimonio, cadmio, plomo y zinc en muestras de polvo tomadas dentro y fuera de unidades educativas de Cantumarca y Pailaviri, en la ciudad de Potosí.
Por: Milenka Vanessa Almanza López
Potosí-Bolivia, 29 septiembre 2026.- Una investigación ambiental comunitaria encendió las alertas por la presencia de metales tóxicos asociados a la actividad minera en dos zonas de la ciudad de Potosí. El estudio, impulsado por el Colectivo Acontravia junto con comunidades, estudiantes y mujeres de las zonas afectadas, identificó elementos como arsénico, antimonio, cadmio, plomo y zinc en muestras de polvo y vegetación.
El monitoreo se desarrolló en las zonas de Cantumarca y Pailaviri, donde participaron estudiantes de las unidades educativas 6 de Junio B y Manuel Ascencio Padilla, además de mujeres de la zona Campamento Pailaviri.
Según la investigación, los resultados muestran indicios de una exposición ambiental vinculada con actividades mineras y pasivos ambientales existentes en las inmediaciones de estas comunidades.
Hallan residuos minerales dentro de una unidad educativa
Uno de los primeros hallazgos se produjo en la Unidad Educativa Manuel Ascencio Padilla, ubicada en la zona de Pailaviri.
El monitoreo identificó evidencias visuales y físicas de materiales o concentrados minerales depositados en ventanas, patios y barandas del establecimiento educativo.
Acontravia señala que el colegio se encuentra a escasos metros de actividades relacionadas con el carguío y descarguío de minerales, además de pasivos ambientales y una comercializadora de minerales.
La proximidad entre estas fuentes y la unidad educativa motivó el análisis de muestras de polvo para determinar la presencia de elementos potencialmente tóxicos.
Arsénico, plomo, cadmio, antimonio y zinc en el polvo
El análisis de las muestras de polvo tomadas dentro de los colegios identificó la presencia de todos los elementos analizados: arsénico, antimonio, cadmio, plomo y zinc, de acuerdo con los resultados presentados por el colectivo.
La investigación sostiene que los elementos fueron encontrados tanto en muestras tomadas al interior de las unidades educativas como en puntos exteriores próximos a las fuentes de contaminación.
Además, las concentraciones registradas en sectores ubicados cerca de las fuentes contaminantes tienden a aumentar, según el estudio.
A partir de estos resultados, Acontravia plantea que la contaminación no estaría limitada al interior de los establecimientos educativos, sino que podría estar afectando la calidad del polvo y del aire en sectores de Cantumarca y Pailaviri.
De confirmarse mediante estudios ambientales y sanitarios oficiales, el hallazgo tendría relevancia para estudiantes, docentes, personal administrativo y familias que desarrollan actividades cotidianas en estas zonas.
Plantas muestran signos de estrés ambiental
El monitoreo también incluyó especies vegetales nativas y una especie introducida presentes en Cantumarca y Pailaviri.
Durante el trabajo de campo se observaron síntomas que, según Acontravia, son compatibles con estrés por exposición crónica a contaminantes, entre ellos:
- Clorosis en las hojas.
- Necrosis.
- Sequedad y marchitez.
- Enanismo de las especies vegetales.
- Aborto floral.
Otro dato señalado por la investigación es la ausencia de líquenes en las zonas estudiadas. Estas especies son utilizadas como bioindicadores ambientales debido a su sensibilidad frente a determinados cambios en la calidad del aire.
Vegetación acumula concentraciones elevadas de metales
El estudio analizó la presencia de arsénico, antimonio, cadmio, plomo y zinc en diferentes especies vegetales.
Los resultados presentados por Acontravia señalan que el 100% de las especies muestreadas en Pailaviri registró concentraciones consideradas excesivas o tóxicas de arsénico, mientras que en Cantumarca el porcentaje llegó al 80%.
En Cantumarca, además, el 100% de las especies evaluadas presentó concentraciones excesivas o tóxicas de plomo y zinc, de acuerdo con los rangos de referencia utilizados en la investigación.
En Pailaviri, el colectivo reportó que el 100% de las especies vegetales analizadas presentó concentraciones excesivas o tóxicas de cadmio y zinc, mientras que el 80% registró concentraciones excesivas o tóxicas de plomo.
El estudio tomó como referencia rangos señalados en la literatura especializada de Kabata-Pendias y Pendias (2001).
Una muestra de Kiswara concentra 205,82 mg/kg de arsénico
Uno de los resultados que Acontravia considera más preocupantes corresponde a una muestra de Kiswara recolectada en Pailaviri.
La muestra presentó 205,82 miligramos de arsénico por kilogramo (mg/kg), frente a un valor de referencia de aproximadamente 1,7 mg/kg para concentraciones aproximadas de oligoelementos en tejido foliar maduro generalizadas.
De acuerdo con el cálculo presentado en la investigación, la concentración registrada supera aproximadamente 121 veces ese valor de referencia.
Acontravia considera que este resultado evidencia una acumulación significativa de arsénico en la vegetación de la zona y advierte sobre una posible afectación ambiental de carácter histórico.
Acontravia pide acciones urgentes
Para el Colectivo Acontravia, los resultados obtenidos no deben ser considerados como hechos aislados, sino como una señal que requiere investigaciones ambientales y sanitarias más amplias.
La investigación sostiene que las autoridades competentes en medio ambiente, salud y educación deberían adoptar medidas frente a los resultados obtenidos, particularmente en las zonas donde las actividades mineras se encuentran próximas a unidades educativas y áreas habitadas.
El colectivo también plantea la necesidad de dejar de normalizar la presencia de contaminación minera en sectores donde viven y estudian comunidades expuestas durante años a estas actividades.
Contaminación minera, un problema histórico en Potosí
Potosí mantiene una relación histórica con la minería y sus impactos ambientales. El monitoreo comunitario de Acontravia pone nuevamente en discusión la presencia de metales potencialmente tóxicos en suelos, polvo y vegetación, especialmente en zonas donde conviven actividades mineras, comunidades y establecimientos educativos.
Los resultados presentados corresponden al trabajo de monitoreo comunitario realizado por Acontravia y requieren ser contrastados y complementados con estudios oficiales, análisis toxicológicos y evaluaciones epidemiológicas para determinar sus posibles efectos sobre la salud de la población.
La investigación, sin embargo, deja planteada una interrogante central: ¿cuánto tiempo más pueden comunidades y estudiantes convivir con elementos tóxicos asociados a la contaminación minera sin una evaluación integral de sus riesgos?
Fuente: NUEVA PRESENCIA

