Después de que el Gobierno de Rodrigo Paz, eliminó la subvención al diésel para reducir el costo económico del subsidio y enfrentar el desabastecimiento del combustible, volvió la sombra de la incertidumbre, el agio, la especulación y como siempre el efecto domino (hablando económicamente) va en contra de los bolsillos de las y los bolivianos de a pie.
En diciembre de 2025, el Gobierno ajustó el precio de los combustibles a 6,96 bolivianos por litro de gasolina especial, 11 bolivianos para la gasolina Premium y 9,80 bolivianos para el diésel, entre otros, lo que supuso aumentos del 86 % y del 162 %, respectivamente. Sin embargo, este ajuste quedó afectado aún más cuando se puso en vigencia el 29 de junio un régimen cambiario flexible del dólar estadounidense que dejó de costar 6,96 bolivianos y ahora el tipo de cambio varía a diario y, por ejemplo, este lunes se cotiza en 11 bolivianos.
Luego, el viernes 18 de septiembre, el Presidente Paz, en un mensaje televisado, anunció el fin de la subvención al diésel, siendo así que, el litro del combustible pasó de 9,80 bolivianos a 17,95 bolivianos, según el precio en el mercado internacional; justificando que, la subvención al diésel genera un gasto de 2.600 millones de dólares al año, por lo que esos recursos ahora podrán destinarse a la construcción de carreteras, hospitales y escuelas.
En ese contexto, este fin de semana se sintió los primeros efectos de la anulación de la subvención al diesel, se elevaron de manera disimulada los costos de algunos productos de la canasta familiar como la venta de carne y de pollo, justificando las caseritas que los proveedores subieron sus costos y obliga a los comerciantes subir el precio. Asimismo, los pasajes del transporte interdepartamental, provincial y municipal subieron a más del 120 % cuando solo debía ser el 40 % pero como no hay autoridad que realice el control respectivo, deja en un estado de indefensión a la población vulnerable; ya que, el alza del combustible provoco una elevación generalizada en la cadena productiva, derivando en un incremento en los precios de la canasta alimentaria, transporte entre otros.
Demostrándose así que, cuando un gobierno elimina abruptamente y sin medidas de mitigación el subsidio al diésel para nivelarlo con el precio internacional, se genera un efecto dominó que impacta de forma inmediata a toda la economía y recae principalmente al pueblo donde campea la oferta y la demanda, misma que como consecuencia traerá conflictividad política y social que serán consideradas y presentadas en el transcurso de estos días. (Continuara).
Por: WALDO VARGAS REYES

