Muere Jorge Messi, el ​hombre que guió a Leo Messi a la cima del mundo

Siempre como padre, pero también como técnico y finalmente como mánager, Jorge Messi fue un amante del fútbol cuya humilde vida familiar fue sacudida por un descubrimiento, que su hijo era “distinto” y “tenía un don”

¿Cuándo un padre empieza a percibir que su hijo se encamina a ser un prodigio? Jorge Horacio Messi, que falleció este viernes por la noche en Rosario a sus 68 años, lo advirtió muy pronto, cuando Lionel -el tercero de los cuatro hijos que tuvo en pareja con Celia Cuccittini- recién había cumplido cuatro años. La revelación ocurrió durante una tarde de 1991 en la que la familia jugaba al fútbol en la puerta de su casa de un barrio alejado del centro de Rosario, sobre la calle Lavalleja, entonces todavía de tierra, sin pavimentar.

“Mi hijo Rodrigo llevaba la pelota en los pies y Leo estaba en el medio, persiguiéndola. En un momento se lanzó a los pies y se la quitó. Todos nos miramos, sorprendidos. Nadie le había dicho cómo se hacía eso. Le salió naturalmente”, contaría años más tarde el propio Jorge al periodista argentino Ramiro Martín, autor del libro “Un genio en la escuela del fútbol”.

Desde entonces, cada vez que el niño salía de su casa pequeña -una cocina, una sala de estar y dos dormitorios, uno para el matrimonio y el otro para los hermanos-, Jorge no dejó de comprobar que Lionel “era distinto”. Según contaría en una de sus primeras entrevistas, cuando su hijo empezaba a erigirse en figura del Barcelona y de la selección argentina y su fama se disparaba hasta convertirse en lo que es hoy, “a los cuatro años hacía jueguitos y dormía la pelota en la punta del botín. No lo podíamos creer. Un poquito más grande, jugaba con los hermanos, que le llevan siete y cinco años, y los bailaba. Es un don, es algo que nació con él”.

Nacido en enero de 1958 en Rosario, 300 kilómetros al norte de Buenos Aires, Jorge había soñado con ser futbolista, y en cierta forma lo fue durante los cuatro años en los que jugó como mediocampista de las divisiones inferiores de Newell’s, su equipo del corazón y de toda la familia. Sin embargo, el llamado a cumplir el servicio militar, que era de cumplimiento obligatorio ya desde antes de la dictadura que azotó a Argentina entre 1976 y 1983, y la pronto conformación de su familia -se casó a sus 20 años con Celia, una joven a la que conoció en Las Heras, el barrio en el que vivían- truncaron esa posibilidad: Jorge debía trabajar y sumar ingresos para mantener a sus hijos.

Primero nació Rodrigo, en 1980, luego Matías, en 1982, tercero Lionel -el 24 de junio de 1987, un nombre elegido en tributo a Lionel Richie, uno de los músicos preferidos de Celia, entonces en pleno apogeo con las canciones All Night Long y Say You Say me – y finalmente María Sol, en 1993.

El amor de Jorge por el fútbol fue previo a que intuyera que la lámpara familiar alumbraría a un genio, aunque en su primer cumpleaños ya le regaló una camiseta de Newell’s. Entre finales de los 80 e inicios de los 90 se juntaba con sus amigos para ver por un reproductor de VHS los goles que Diego Maradona, su ídolo, le había convertido a Inglaterra en el Mundial de 1986. Jorge, incluso, fue uno de los primeros entrenadores de Lionel: ocurrió en un equipo barrial, Grandoli, ubicado a pocas cuadras de su casa, al que la familia dejó de asistir después de que no dejaran ingresar a uno de sus hijos porque no tenía los dos pesos argentinos (dos dólares) para pagar la entrada. Su paso siguiente fue Newell’s.

Ya para entonces, Jorge y Celia advirtieron que su hijo no crecía lo suficiente. Tras visitar a un endocrinólogo rosarino, el matrimonio entendió que Lionel debía inyectarse hormonas de crecimiento, un tratamiento sencillo de cumplir pero muy caro para la familia: a inicios de este siglo, Argentina se encaminaba al colapso de su economía. Mientras Celia trabajaba en un taller de bobinas magnéticas, su marido aprendió a ser multifacético: inspirado en su padre, Eusebio Messi -albañil de profesión-, Jorge encadenó en su vida laboral diferentes tareas, desde ajustar tornillos en un taller metalúrgico hasta cobrador de mensualidades de un instituto médico, sin dejar de estudiar por la noche para convertirse en técnico químico. Según el libro “Messi”, del periodista español Guillem Balagué, “le costó ocho años acabar la carrera”.

Para esa época, Jorge ya trabajaba desde 1980 en Acindar, uno de los principales productores de acero de Argentina, una empresa ubicada en Villa Constitución, a 50 kilómetros de Rosario. “Se alentaba la competitividad y Jorge fue adquiriendo responsabilidades hasta alcanzar el cargo de gerente. El sueldo daba para mantener sin penuria una familia de tres. Incluso de cuatro”, agregó Balagué. “Mi papá era obrero; nunca nos faltó nada, pero siempre como ahora, humilde. Siempre la peleamos y todos los hermanos pudimos estudiar bien, en las mejores escuelas. Nunca nos faltó nada”, lo definió Matías, el segundo hijo.

El tratamiento para que Lionel creciera en centímetros, sin embargo, quedó fuera de la cobertura de la seguridad social: costaba 900 dólares por mes y Jorge cobraba 1600. Aunque intentó que Newell’s -y también River Plate, interesado en su pase- cubrieran el costo, Jorge y Celia entendieron que la única solución estaría en el Barcelona, que muy pronto se interesó por el pequeño argentino de apenas 13 años. La familia viajó a España en febrero de 2001. En agradecimiento por el acuerdo, Jorge caminó 75 kilómetros hasta la virgen de San Nicolás, una de las más veneradas por los feligreses argentinos.

Tres años después, en 2004, durante un regreso fugaz a su casa de Rosario, el teléfono sonó en la casa de los Messi y atendió Jorge. Según relata “Messi, el libro completo”, del periodista argentino Ariel Senosian, una voz desconocida -la de Omar Souto, un empleado administrativo de la AFA- se presentó al otro lado de la línea:

-Jorge, soy del Departamento de selecciones de la AFA. Lo estoy llamando porque nos interesa convocar a su hijo Leonardo.

-Mi hijo se llama Lionel. Y al fin lo llaman. Él sólo quiere jugar para Argentina. Lo llamaron de España pero quiere Argentina.

Años más tarde, ya convertido en el mánager de su hijo y por lo tanto al frente de una empresa familiar que en simultáneo trascendía fronteras, Jorge quedaría envuelto ante la Justicia española por evasión de impuestos. Sentado en el juzgado de Gavá para hacer frente a la deuda (4,1 millones de euros más intereses), Jorge asumió ante un juez toda la responsabilidad y exculpó a Lionel. “Mi hijo no sabe cómo se genera el dinero”, dijo en ese único momento incómodo un padre que, a esa altura, ya había terminado de saber que su hijo tenía un don y era distinto al resto de millones de futbolistas.

Fuente: EL PAÍS

Últimas Noticias

Continua leyendo

Abatido en Brasil: Mariano Paz era buscado por la desaparición y muerte de Lorgio Saucedo

El boliviano fue abatido junto a otras tres personas durante un operativo policial en Brasil Santa Cruz, Kollasuyo Digital Tras conocerse la muerte de cuatro personas, entre ellas el boliviano Mariano Paz Chávez, durante un operativo policial en territorio brasileño,...

Cuatro fugitivos vinculados a la muerte de un subteniente boliviano fueron abatidos en Brasil

Entre los fallecidos se encuentra el boliviano José Mariano Paz Chávez, señalado como uno de los presuntos implicados en la emboscada registrada en San Matías. Brasil, Kollasuyo Digital Cuatro personas que habrían huido desde San Matías, Bolivia, tras la muerte...

Incendio en Santa Cruz es extinguido tras más de 36 horas de trabajo ininterrumpido

Más de 270 personas participaron en el operativo, mientras ambulancias atendieron y trasladaron a 29 afectados por la humareda Santa Cruz, Kollasuyo Digital Después de más de 36 horas de trabajo ininterrumpido, las autoridades confirmaron la extinción total del incendio...