- El Obispado suscribirá un convenio de cooperación
Potosí, Kollasuyo Digital
La Villa Imperial de Potosí no solamente fue el centro económico más importante del mundo durante la época colonial. También heredó uno de los patrimonios religiosos y arquitectónicos más extraordinarios de América y del mundo.
Sus templos, iglesias, conventos, retablos, altares tallados en madera, lienzos coloniales, esculturas policromadas, órganos centenarios y archivos eclesiásticos constituyen una riqueza histórica, artística y espiritual de valor incalculable.
Cada piedra, cada campanario, cada pintura y cada altar narran siglos de fe, cultura e identidad que hoy forman parte del patrimonio cultural de la humanidad.
La Basílica Catedral, San Lorenzo de Carangas, San Francisco, San Agustín, La Merced, Santa Teresa, San Bernardo, San Martín, San Juan, La Concepción, San Benito, Santa Mónica, Belén y otros templos históricos resguardan verdaderas joyas del arte religioso barroco y mestizo.

En su interior se conservan piezas de oro y plata, pinturas coloniales de maestros anónimos, imágenes centenarias, retablos recubiertos con pan de oro y obras que representan el legado espiritual que hizo de Potosí un referente universal. Sin embargo, el paso del tiempo, la humedad, las filtraciones, los movimientos estructurales, la contaminación y la falta de mantenimiento han provocado un deterioro progresivo que amenaza con destruir un legado irreemplazable.
Mientras tanto, techumbres, muros, bóvedas, pinturas y bienes muebles continúan perdiendo su valor original ante la indiferencia de quienes tienen la responsabilidad de preservarlos para las futuras generaciones.
Frente a esta realidad surge una iniciativa que merece el reconocimiento de toda la población.

El obispo de la Diócesis de Potosí, monseñor Nicolás Renán Aguilera Arroyo, ha decidido asumir un compromiso firme para gestionar cooperación técnica y científica destinada al rescate del patrimonio religioso eclesiástico. Esta visión permitirá abrir un camino de esperanza para la conservación y restauración de templos históricos y cuadros coloniales que forman parte de la identidad de nuestra región.
Con ese propósito, este sábado 11 de julio, a horas 10:30, en la Santa Basílica Catedral de Potosí, se procederá a la firma de un importante convenio de cooperación institucional entre el Obispado de la Diócesis de Potosí y el Centro Internacional de Conservación del Patrimonio (CICOP Bolivia), representado por su presidenta, la arquitecta Josefina Matas Muzzi.
Este acuerdo representa un paso trascendental, ya que permitirá desarrollar estudios especializados, diagnósticos técnicos, planes de conservación, proyectos de restauración y estrategias de protección para uno de los patrimonios religiosos más importantes del mundo.

Los principales ejes del convenio contemplan la conservación arquitectónica; la creación de un taller diocesano de restauración de lienzos; la preservación de imágenes y retablos; el respaldo académico y científico; además de la asistencia técnica especializada y la aplicación de metodologías de investigación.
Potosí no puede seguir contemplando cómo sus monumentos históricos y coloniales envejecen sin atención, mientras el tiempo continúa realizando un trabajo silencioso, pero devastador. La defensa del patrimonio cultural no corresponde únicamente a la Iglesia Católica.

Es una responsabilidad compartida entre el Estado, las instituciones públicas, los gobiernos autónomos departamental y municipal, las universidades, los profesionales especializados y toda la sociedad, porque este patrimonio pertenece a todos los potosinos y constituye un legado reconocido por la humanidad.
La riqueza religiosa de la Villa Imperial es irrepetible.
Lo que hoy se destruya jamás podrá reconstruirse con la autenticidad de hace cuatro siglos. Restaurar no es un gasto; es una inversión en la historia, la cultura, la educación y el futuro.

El convenio que será suscrito representa una luz de esperanza, pero también debe convertirse en un llamado de atención para todas las autoridades que, durante años, permitieron que el deterioro avanzara sin asumir plenamente su responsabilidad.
El patrimonio no muere por el paso del tiempo; muere cuando la indiferencia de las autoridades es más fuerte que el compromiso con la historia. Si hoy no protegemos los templos que heredamos, mañana seremos recordados como la generación que permitió que la memoria de la Villa Imperial se derrumbara piedra por piedra.

Benigno Castillo Pérez
Jefe de Prensa Radio Kollasuyo

