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La Naranja Mecánica de Koeman superó 3-1 a los africanos y terminó puntera en su zona: enfrentará a Marruecos en 16vos de final.
Ganó el grupo, Países Bajos. Y en él, hasta goleó: cerró la primera fase siendo el #1 en cantidad de goles junto a Alemania. Pero, ¿gustó? Para entender cuál es la verdadera Naranja Mecánica de Ronald Koeman hay que buscar clips, fracciones de partido. Esos seis minutos iniciales en los que marcó dos goles -en contra de Skhiri, definición top de Brobbey- o los posteriores al descuento de Túnez, vía Mastouri, cuando reaccionó por orgullo neerlandés. Quizás entendiéndose mejor reservó su bijouterie para los mata-mata.
Para sacar el pedigrí de candidato, a Países Bajos -Holanda, a partir de ahora- le hace falta una continuidad saludable: frente a los tunecinos el haber prácticamente doblado la cantidad de pases y haber gozado de una posesión que por momentos rozó el 70% no le alcanzó para ser un equipo apabullante, dominador, virtuoso. De hecho, si los africanos se pusieron a tiro del empate fue porque los europeos ingresaron en modo sleep. Tanto es así que el cooling break pasó casi inadvertido: el ritmo era parsimonioso pese al resultado.
Lo que ocurrió faltando nueve minutos para el final de un partido con un giro bizarro -el kick off del segundo tiempo se tuvo que repetir porque faltaba Hannibal y Skhiri; la jueza Katia Itzel García no había advertido que Túnez tenía 9- fue señal de que este Países Bajos no te ata a la butaca: cuando empezaba a diluviar otra vez en el Kansas City Stadium, hinchas con tickets valuados en varios cientos de dólares eligieron irse antes para no sufrir enfriamientos: la larga fila se extensión por el parking mientras los neerlandeses repartían pases, aunque sin filo. Sin punch.
Es cierto que el equipo que modeló Koeman tiene su fisonomía. Que cuando se activa es peligroso, especialmente para atacar por las bandas. Que Brobbey juega muy bien de espaldas como ariete, que Malen se cierra hacia adentro para que Dumfries sea un delantero más, que Reijnders y Gakpo alternan para lastimar por dentro o por fuera en la banda izquierda, que da gusto ver conducir desde el fondo a Van Dijk. Pero esas sincronizaciones peligrosas no son constantes. Quedará para el devenir de los 16avos de final en adelante saber si hasta el momento Países Bajos ha regulado por entenderse superior o si efectivamente le falta madurar.

