El candidato de izquierda marca distancia del presidente saliente, Gustavo Petro, quien cuestiona la victoria de la ultraderecha
La izquierda colombiana ha reconocido el apretado triunfo del ultraderechista Abelardo de la Espriella en las elecciones presidenciales del domingo. Tras dos días de dudas, este miércoles el senador Iván Cepeda, el candidato del oficialista Pacto Histórico, ha concedido de manera explícita su derrota en la segunda vuelta, en la que se impuso De la Espriella por un estrecho margen de menos del 1% de los votos, con lo que se reduce notablemente la tensión poselectoral. Desde la misma noche del domingo, el senador había anunciado que reconocía el preconteo rápido concluido en apenas unas horas, pero pedía esperar al escrutinio, que ha dado prácticamente por concluido, antes de aceptar una derrota.
“En este estadio del escrutinio, he decidido aceptar el resultado que surge de dicho proceso, que señala que Abelardo de la Espriella es el nuevo presidente de la República”, ha dicho Cepeda en una declaración que enmarcó como un mensaje a la nación. Enfatizaba, sin embargo, la diferencia “extraordinariamente estrecha” entre los dos candidatos y recordaba que su candidatura alcanzó 12,7 millones de votos, frente a los 11,3 con los que resultó electo Gustavo Petro cuatro años atrás.
Cepeda ha concedido la derrota luego de que la Registraduría señalara la víspera que los escrutinios municipales, la primera etapa de un proceso complejo, finalizaron con un 99,997% de coincidencia con los datos preliminares, y el mismo día en que el Consejo Nacional Electoral se prepara para oficializar la elección de De la Espriellla. El aspirante de la izquierda se quedó a escasos 250.000 apoyos de su adversario, que roza los 13 millones de votos. Las de Cepeda y De la Espriella son las mayores votaciones por presidente en la historia de Colombia, el resultado del crecimiento de una población que supera los 52 millones de habitantes, el envejecimiento que lleva a un censo electoral que suma 41,4 millones de votantes en potencia, y la mayor participación en los anales, con más del 63%.
Aceptar el resultado de la segunda vuelta “no significa renunciar a la verdad”, ni “guardar silencio” frente a hechos que considera graves y que marcaron la campaña de su rival, aclaró Cepeda a renglón seguido. Hizo especial énfasis en las intervenciones que hizo tras la primer vuelta el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en favor del ultraderechista. “La campaña de De la Espriella llevó a cabo una masiva operación de compra de votos”, con el propósito de “alterar la libre expresión de la voluntad popular”, denunció sin demasiados detalles, en un eco a una denuncia que recorrió la campaña, con acusaciones cruzadas por ello entre los dos candidatos.
“Ha llegado el momento de afirmar que asumimos el papel que las circunstancias nos demandan….Ejerceremos una oposición democrática, vigilante y constructiva”, ha prometido el filósofo y negociador de paz, quien como segundo en el balotaje tiene derecho a ocupar una curul en el Senado de la República. “Asumiremos, de ser necesaria, la resistencia y la desobediencia civil pacífica”, añadió al señalarle una serie de límites al próximo Gobierno.
“Ninguna política de recorte fiscal puede incluir la destrucción de las conquistas alcanzadas por el pueblo colombiano”, dijo el aspirante del Pacto Histórico, un veterano congresista conocido por ser vocero de las víctimas de diferentes violaciones a los derechos humanos. Subrayó que no aceptará tratos machistas y homófobos por parte del presidente electo, quien enfrentó críticas por comentarios de ese tipo durante la campaña. Tampoco maltratos a la libertad de expresión u opinión de parte de quien, como abogado penalista, ha abierto decenas de litigios contra medios, periodistas y columnistas. E insistió en que se opondrá a cualquier modelo de desarrollo basado en la depredación de la naturaleza.
“Resistiremos cualquier intento de sometimiento autoritario”, dijo en esa suerte de declaración de intenciones. “No permitiremos que se nos trate como un protectorado”, martilló con respecto a la injerencia de los Estados Unidos de Trump. “Somos la fuerza serena del cambio social”, concluyó.
La postura de Cepeda contrasta con la del presidente saliente. El aspirante de la izquierda marca así distancias con Gustavo Petro, su copartidario, quien ha cuestionado con insistencia el resultado electoral. Se trata de una diferencia de talantes pero también de posiciones políticas que marcó la corta campaña para la segunda vuelta presidencial: Cepeda marcó esas diferencias luego de ver fallido su deseo de vencer en la primera vuelta, e incluso llegó a chocar con un mandatario que acarició la idea de renunciar a la jefatura del Estado para hacer campaña por su protegido. El senador se negó a esa posibilidad y también logró que Petro desistiera de una resistida iniciativa para convocar una asamblea constituyente.
El mandatario, quien por semanas agitó el fantasma de un fraude, matizó sutilmente ese discurso en la noche del martes. “Empezará el empalme y mi retirada y quizás la resistencia pacífica”, escribió en uno de varios extensos mensajes en X, su canal de comunicación predilecto. En ellos hizo, además, un llamado al diálogo, aunque el país estaba más atento al partido que ganó la selección de fútbol a la República Democrática del Congo en el marco del Mundial. “Estamos partidos por mitad y es hora de reconocernos, respetarnos y acordar”, escribió el primer mandatario de izquierda de la Colombia reciente.
El giro fue mucho más medido que el de Cepeda pues, minutos antes, había introducido un nuevo argumento para deslegitimar los comicios: comparar el apoyo de Trump a De la Espriella con los “ataques híbridos rusos” en los que se basó la Corte Constitucional de Rumania para anular las elecciones de aquel país en 2024. Desde la noche del domingo, Petro había sostenido que el resultado del preconteo era demasiado ajustado y que no podía proclamarse un presidente hasta que no concluyera el escrutinio.
Cepeda, por su parte, había optado por reivindicar, a la espera del escrutinio definitivo, la fortaleza del Pacto Histórico. “Somos un movimiento político muy numeroso, la mitad de este país en términos políticos, tenemos una larga historia de resistencias”, se reafirmó el lunes en respuesta al discurso de victoria de su rival. “Que no nos venga a amenazar. No nos asusta”, dijo entonces, con el talante tranquilo que lo caracteriza. Aunque había presentado más de 50.000 impugnaciones al conteo preliminar, que no es vinculante, ya había anticipado que reconocería el resultado oficial del escrutinio cuando se produjera.
El Pacto Histórico tendrá los próximos cuatro años la mayor bancada en un fragmentado Congreso, aunque lejos de ser la mayoría, como baza para resistir la embestida de una extrema derecha envalentonada por el apoyo público de Trump. Cepeda previsiblemente encabezará la oposición desde el Senado, aunque queda aún abierto el interrogante sobre la función que cumplirá Petro una vez entregue la presidencia a De la Espriella, el próximo 7 de agosto.
Fuente: EL PAÍS

