El corredor humanitario “Banderas Blancas” movilizó a policías, militares y maquinaria pesada durante más de siete horas para abrir la ruta entre La Paz y Oruro. Hubo desbloqueos parciales, enfrentamientos, gasificaciones y nuevos cortes en Achica Arriba y Apacheta, mientras Yapacaní cumple seis días de bloqueo.
La madrugada comenzó con cientos de policías y militares formados sobre la autopista entre La Paz y El Alto. Siete horas después, el corredor humanitario “Banderas Blancas” avanzaba entre gases lacrimógenos, pedradas, maquinaria pesada y rutas nuevamente bloqueadas por vecinos y comunarios.
El operativo arrancó cerca de las 2:00 de la madrugada con el despliegue de efectivos policiales, militares, vehículos antidisturbios y maquinaria pesada destinada a despejar la carretera hacia Oruro.
El objetivo era habilitar un corredor para permitir el ingreso de camiones con alimentos, medicamentos, oxígeno y combustible hacia la sede de gobierno, luego de semanas de bloqueo y desabastecimiento.
Las primeras horas transcurrieron con relativa calma. En sectores como Senkata y parte de la autopista paceña se retiraron piedras, montículos de tierra, zanjas y estructuras improvisadas con durmientes y alambres. Las imágenes aéreas mostraban excavadoras removiendo verdaderas “alfombras” de piedras colocadas sobre la vía.
Sin embargo, el escenario cambió cerca de las 8:00 de la mañana, cuando comenzaron los primeros enfrentamientos en la zona de Ventilla.
Bloqueadores lanzaron piedras contra policías y militares que intentaban despejar la carretera. Los uniformados respondieron con agentes químicos para dispersar a los movilizados.
La violencia se extendió luego hacia Achica Arriba, donde la caravana de transporte pesado quedó detenida por varias horas. Vecinos y comunarios volvieron a instalar barricadas y atacaron con piedras a algunos vehículos que intentaban avanzar detrás del operativo policial.
En ese sector también se registraron enfrentamientos directos entre grupos movilizados y fuerzas del orden. Los policías y militares utilizaron gases lacrimógenos para despejar la ruta, mientras los bloqueadores respondían con piedras y otros proyectiles.
Uno de los episodios más delicados ocurrió cuando un padre de familia salió desesperado de su vivienda denunciando que un gas lacrimógeno había ingresado a su casa y afectado a sus hijos pequeños: un bebé de meses y una niña de tres años.
También surgieron denuncias sobre el uso de balines de goma y daños materiales a motorizados. Un bus sufrió la rotura de varios vidrios tras ser alcanzado por piedras durante los disturbios.
Pese a los choques, parte del convoy logró avanzar. Camiones que permanecían detenidos desde hace casi 20 días comenzaron a cruzar algunos tramos de la carretera.
El ministro de Obras Públicas, Mauricio Zamora, encabezó el operativo desde Achica Arriba y confirmó que otra columna partió desde Oruro con maquinaria pesada para intentar consolidar el corredor humanitario y unir ambos frentes.
Pero mientras la caravana avanzaba, otros sectores volvían a cerrarse.
En la zona de Apacheta, vecinos reinstalaron bloqueos utilizando piedras y separadores de cemento para impedir nuevamente el tránsito entre Oruro y El Alto.
“La carretera está totalmente bloqueada nuevamente”, reportó el periodista de EL DEBER, Carlos Quisberth, desde el lugar.
Las imágenes mostraban a grupos organizados ocupando la vía y reorganizando barricadas apenas pasaba el operativo policial.
Al mismo tiempo, la autopista La Paz-El Alto volvió a quedar parcialmente interrumpida, obligando a cientos de personas a desplazarse a pie ante la falta de circulación vehicular.
Mientras tanto, en la ciudad de La Paz se instaló una reunión de gabinete de emergencia encabezada por el presidente Rodrigo Paz, en medio de la crisis por los bloqueos y a horas de una reunión prevista con organizaciones campesinas.
El conflicto también golpea al oriente. En Yapacaní, sobre la ruta nueva entre Santa Cruz y Cochabamba, se cumplió el sexto día de bloqueo. Más de 200 camiones y unas 30 cisternas cargadas con diésel y gasolina permanecen detenidos cerca del punto de conflicto.
Los transportistas exigieron un cuarto intermedio y advirtieron sobre el peligro de mantener combustible estacionado cerca de las protestas. “Hay temor, tenemos miedo”, repetían varios conductores mientras aguardaban una solución.
Fuente: EL DEBER

