El Vicepresidente se declaró “opositor” a pesar de haber sido elegido junto a Rodrigo Paz. Sectores radicalizados demandan el acortamiento de mandato del gobierno elegido hace seis meses.
El vicepresidente Edmand Lara y el líder de Unidad, Samuel Doria Medina, protagonizaron un duro cruce de acusaciones en medio de la crisis humanitaria provocada por bloqueos de caminos y el cerco sobre La Paz, que ya ha provocado escasez de alimentos, medicamentos y combustibles.
Lara, elegido en fórmula con el presidente Rodrigo Paz, arremetió a través de comunicados oficiales contra Doria Medina, a quien responsabilizó de la “parálisis” del Gobierno y de operar “desde las sombras” para influir en el gabinete y sabotear la gestión que comenzó en noviembre.
“El principal responsable de la parálisis y el desorden en este gobierno es usted, Samuel Doria Medina”, señala el pronunciamiento difundido por la Vicepresidencia. Lara fue más allá y acusó al empresario y político de haber intentado “imponer su plan de gobierno”, “boicotear” decisiones y sembrar divisiones internas.
El tono del mensaje refleja la profundidad de la fractura política. Lara, que llegó al poder como compañero de fórmula de Paz, se distanció tempranamente del Ejecutivo y adoptó una postura crítica frente a decisiones del Gobierno, convirtiéndose en una voz incómoda dentro de la estructura estatal.
La respuesta de Doria Medina, quien se mostró como aliado de Paz, no tardó. Desde su cuenta en X, rechazó las acusaciones y devolvió el golpe con ironía y crítica política. “Yo no desestabilizo, porque soy un demócrata”, escribió.
Los movilizados que piden derrocar al gobierno elegido hace seis meses merecieron respaldo de Lara, aunque el vicepresidente negó ser un golpista. Eso sí, varios de los sectores que están en los bloqueos le apoyan mientras el expresidente Evo Morales pidió elecciones en 90 días.
Escenarios
El líder de Unidad —tercera fuerza con representación en la Asamblea Legislativa— sostuvo que sus advertencias sobre la necesidad de corregir el rumbo económico y político fueron ignoradas. “Dije desde hace mucho que había que resolver la crisis los primeros 100 días. No era un capricho”, afirmó.
El intercambio ocurre en uno de los momentos más delicados del gobierno de Rodrigo Paz. Transcurrieron tres semanas con protestas, bloqueos y una creciente presión sobre La Paz y El Alto cuyos pobladores enfrentan dificultades para acceder a productos básicos y atención médica, pero especialmente oxígeno.
El presidente Paz anunció ajustes en su gabinete en el contexto de la conformación de un Consejo Político y Social que podría sesionar este fin de semana. El Jefe de Estado aseguró que no cerró las puertas del diálogo para poder desactivar los conflictos.
Fuente: El Deber

