- Transportistas suspendieron carguíos por temor a daños mecánicos y exigen una inspección técnica de la ANH
Potosí, Kollasuyo Digital
Momentos de profunda preocupación y molestia se vivieron en el centro poblado de San Cristóbal, región sudoeste en el departamento de Potosí, luego de que choferes y pobladores denunciaran en redes sociales la presunta comercialización de gasolina en mal estado en un surtidor local. Los testigos alertaron que el carburante presentaba un color amarillento y espeso, llegando a afirmar de forma testimonial que el líquido “parecía más chicha que gasolina”.
Ante el temor inminente de sufrir daños severos en los motores de sus movilidades y maquinaria pesada, varios transportistas decidieron interrumpir el carguío de combustible. La situación encendió las alarmas debido a que la Estación de Servicio afectada se abastece de Diesel Oil y Gasolina Especial desde la Planta de Almacenaje de YPFB en Uyuni, desatando una ola de cuestionamientos sobre los controles de calidad en medio de la actual crisis de suministro que golpea al país.
YPFB asegura que el combustible salió en óptimas condiciones

En respuesta inmediata a la difusión de estas denuncias, Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) emitió un comunicado oficial descartando de manera categórica cualquier responsabilidad técnica en la alteración del producto distribuido en la estación de servicio “Tres Gigantes” de San Cristóbal.
La estatal petrolera detalló que el lote despachado desde la Planta de Uyuni cumplió rigurosamente con todos los protocolos de seguridad y normativas vigentes antes de abandonar sus instalaciones.
“Los antecedentes técnicos permiten establecer que la alteración denunciada no se originó en las operaciones de despacho efectuadas por YPFB”, afirmó la estatal, asegurando que las cisternas salieron con las especificaciones correctas, análisis de laboratorio acreditados y los precintos de seguridad intactos.
Antecedentes y susceptibilidad en la población
El incidente en el surtidor de San Cristóbal ocurre en un contexto de alta susceptibilidad ciudadana. Recientemente, YPFB tuvo que desembolsar más de 52.9 millones de bolivianos a nivel nacional para compensar los gastos mecánicos de cerca de 20,000 vehículos que resultaron dañados debido a problemas previos de desestabilización química en los tanques de almacenaje general del país.
Aunque YPFB ya dio por cerrada técnicamente esa crisis nacional de adulteración tras aplicar aditivos correctivos, los transportistas potosinos exigen que la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) realice una inspección técnica in situ en San Cristóbal. El objetivo es determinar si la contaminación con agua o sedimentos observada por los usuarios ocurrió durante el transporte en cisternas privadas o dentro de los mismos tanques de almacenamiento del surtidor local.

