- Por: Waldo Vargas Reyes
Cada 15 de mayo se celebra el Día Internacional de la Familia, una jornada muy especial no sólo para reconocer a los miembros que componen, sus particularidades o sus formas de convivencia; sino que, es un espacio para conocer el rol esencial de la familia en la sociedad, como el hecho de saber cómo anda los derechos y las obligaciones, tanto de los padres de familia hacia sus hijos, como de los hijos hacia sus padres y la convivencia entre pares.
Este día, que fue celebrada por primera vez en 1994, se ha convertido en una oportunidad para reflexionar también sobre cómo han cambiado los hogares a lo largo del tiempo y qué retos afrontan en la actualidad. Razón por la cual, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) reconoció que era necesario dar visibilidad al papel de la familia como núcleo fundamental de la sociedad.
Pero también, no se puede ignorar los nuevos desafíos o las nuevas realidades que se presentan en cada familia, como la crisis económica con altas presiones inflacionarias, la violencia intrafamiliar, la necesidad de conciliar el trabajo con el cuidado del hogar, y la adaptación a la tecnología en medio de una gran diversidad de modelos familiares, entre otros.
Es decir que, las familias dentro de su sobrevivencia enfrentan las consecuencias de fluctuaciones económicas, inflación y escasez, lo que reduce el poder adquisitivo y afecta directamente a la canasta básica y esto hace que una mayor cantidad de sus componentes deben salir en busca de trabajo lo que dificulta la calidad de vida al interior de su núcleo familiar.
Otro desafío que enfrentan las familias, está relacionada con la violencia intrafamiliar o violencia doméstica y los altos índices de vulneración hacia la niñez que representan un problema estructural crítico, lo que exige la participación decidida de todas y todos en aplicar políticas verdaderas de prevención y conciencia sobre la importancia del respeto y amor al prójimo.
De la misma forma y durante estos últimos 10 años también se ve el cambio de comportamiento del ser humano ante la era digital; ya que, está de moda ahora, el acceso temprano a internet y a las redes sociales, donde muchos dejaron de lado el hecho de compartir algunos juegos tradicionales que existían e invitaban a divertirse y fortalecer los lazos de amistad y hermandad. De ahí que ante esta modificación de conductas las familias enfrentan el desafío de guiar a los menores en el entorno digital y competir contra la influencia de contenidos externos, buscando transmitir valores como la empatía y la fraternidad.

