La falta de pegada condena al Atlético ante el Arsenal y le deja a las puertas de la final

Los de Simeone compitieron y tuvieron ocasiones para al menos forzar la prórroga ante los ‘gunners’ que marcaron por medio de Saka un gol psicológico al borde del descanso

La falta de pegada condenó al Atlético en Londres en su intento por alcanzar su cuarta final de la Copa de Europa. No ha sido peor que el Arsenal en la eliminatoria. Le faltó gol en el Metropolitano cuando gobernó y le volvió a faltar anoche en los tramos en los que dominó. Mikel Arteta ha metido a los gunners en la segunda final de su historia, pero sufrieron a un Atlético que se dejó la piel, aunque al final, con Griezmann y Julián Alvarez ya en el banquillo, le faltara claridad para generar más peligro en los minutos finales. Con todo, Sorloth tuvo el empate en un remate al viento con todo a favor para marcar.

Salvo por la suplencia de Cardoso, Simeone formó con el mismo once que en el Metropolitano acogotó y zarandeó al Arsenal durante más de media hora de la segunda parte. Eso supuso formar la pareja de centrales con Le Normand y Hancko y orillar a Pubill al carril derecho. Al jugar Giuliano, que fue al que reemplazó Le Normand en el intervalo de la ida, Llorente fue designado anoche como escudero de Koke. De alguna manera, con esta alineación, Simeone obligaba al Arteta a tener que ser el que operara para que no se diera lo que se dio en la segunda mitad del Metropolitano. El preparador vasco optó por el mismo once con el que el sábado pasó por encima del Fulham (3-0). Y eso suponía volver a dejar en el banquillo a Zubimendi. El mediocentro vasco ha llegado con la gasolina justa al final de temporada por la exigencia física de la Premier después de siete meses a pleno rendimiento. Calafiori por Hincapié delataba que Arteta prefería buen pie en el lateral izquierdo y Saka por Madueke y Trossard por Martinelli, aguijones por aguijones pegados a la cal en el flanco izquierdo era menos variante. Eso sí, Saka, que ante el Fulham ya había avisado de que estaba recuperado de su lesión en el talón de Aquiles, era una amenaza mayor que Madueke.

Con las cartas sobre el tapete, el Atlético tuvo un arranque de manual para desactivar la salida desbocada que pretendía Arteta y esperaba su hinchada. Koke impuso galones y toque y Griezmann y Julián Alvarez eran dos armadores más. Ruggeri y Lookman sujetaban bien a Saka aguantándole las citas y defendiéndole hacia adelante. Si Simeone y sus futbolistas pretendían darle continuidad a la segunda parte del Metropolitano lo consiguieron porque asustaron rápido al Arsenal con dos llegadas. La primera fue directa y vertical. Una patada larga de Oblak que Giuliano y Griezmann convirtieron en una pared y Julián Alvarez llegó forzado al remate en el primer palo. Entre el argentino y Griezmann fabricaron en la cornisa del área la segunda intentona seria. Al centro atrás y raso de Griezmann no llegó Giuliano. El Arsenal no se encontraba cómodo, con pelotazos a la grada incluidos.

Los futbolistas de Arteta solo pudieron estirarse con una primera pelota larga a Gyokeres y con un pase filtrado a Saka a la espalda de Ruggeri. De esas primeras embestidas ya pasado el primer cuarto de hora, el Arsenal arañó tres saques de esquina. Su gran arma que fue bien defendida por el Atlético. Más metido en campo contrario el Arsenal en el tramo final del primer tiempo, se encontró con el gol en el último minuto. Un golpe psicológico nacido de un disparo cruzado de Trossard que rechazó Oblak y remachó Saka.

No hizo cambios Simeone al descanso. Sus futbolistas habían sostenido el partido. Arteta, por su parte, tenía clara la receta que tanto ha aplicado este curso. En ventaja, ordenó repliegue y contragolpe para castigar cualquier pérdida del Atlético. Gobernaba de nuevo el conjunto de Simeone y tuvo el empate en un disparo escorado de Griezmann y en una jugada de pillo de Giuliano que persiguió una dejada de cabeza a David Raya. Con la pelota en el punto de penalti para empujarla a puerta vacía recibió un agarrón de Gabriel Magalhaes que le desequilibró, pero el colegiado no lo estimó suficiente. Tampoco señaló los once metros el colegiado después de que Calafiori pisara a Griezmann. Esta vez lo que señaló fue una falta previa de Pubill en la disputa del balón. Tanto Simeone como Arteta cambiaron fichas a la vez. Molina, Sorloth y Cardoso por Le Normand, Lookman y Giuliano. Al otro lado. Hincapié, Odegaard y Madueke por Calafiori, Eze y Saka. Fue el Arsenal el que tuvo el 2-0 después de ese carrusel de cambios, pero Gyokeres remató alto sin marca alguna.

Simeone ya jugó sus últimas bazas con Almada y Baena por Julián Alvarez y Griezmann. Un cambio que suponía sentar a sus dos futbolistas más diferenciales. La carga final del Atlético se basó en centros laterales buscando a Sorloth. Lo que mejor defiende el Arsenal. Y cuando el noruego pudo pescar un centro raso golpeó al aire. Ahí se acabó la aventura europea del Atlético.

Fuente: EL PAÍS

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