- Ni el frío ni el temporal frenaron la devoción en una de las tradiciones más representativas de Semana Santa en la Villa Imperial
Potosí, Kollasuyo Digital
Ni la lluvia persistente ni el intenso frío lograron detener la fe. La comunidad del Colegio Católico Particular Franciscano llevó adelante una nueva edición de su tradicional Vía Crucis viviente en la ciudad de Potosí, en una jornada marcada por las inclemencias climáticas que, lejos de opacar el evento, reforzaron su significado espiritual.

La actividad, que cada año recorre las principales calles del centro histórico emulando el camino de Jesús hacia el Calvario, inició bajo un cielo encapotado que pronto dio paso a una intensa precipitación.
Pese a las dificultades, los estudiantes —con túnicas empapadas y calzados mojados— mantuvieron la solemnidad de cada escena, representando las estaciones del Vía Crucis con compromiso y entrega.

Algunos asistentes buscaron resguardo en balcones coloniales, mientras otros optaron por retirarse; sin embargo, una gran parte del público permaneció acompañando la procesión.
“Es una muestra de fe verdadera. A pesar de la lluvia, los chicos no abandonaron su papel”, comentó una vecina que presenció el recorrido cerca de la plaza 10 de Noviembre.

El Vía Crucis del Franciscano se ha consolidado como una de las expresiones religiosas y culturales más importantes de la Semana Santa potosina, atrayendo no solo a estudiantes y familias, sino también a visitantes nacionales y extranjeros.
Un aspecto destacado de esta jornada fue la participación de imágenes religiosas como el Santo Cristo Crucificado, San Antonio y San Francisco de Asís, que fueron trasladadas en andas por grupos de padres de familia y devotos.

A pesar del temporal, los anderos —acompañados por bandas de música— lograron completar el recorrido y retornar las imágenes al templo colonial, reafirmando el carácter solemne y comunitario de la actividad.
La representación culminó en el entorno del templo de San Francisco, luego de pasar por el templo de San Antonio de Padua, donde los participantes realizaron una reflexión final centrada en la unidad, el sacrificio y la fe.

El Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología había emitido alertas por lluvias aisladas en la región, las cuales se manifestaron con intensidad durante la jornada, convirtiendo esta edición en una de las más desafiantes y memorables de los últimos años.

