- En política el “ojo no duerme” y el “músculo no descansa”
Potosí, Kollasuyo Digital
A una semana de las elecciones subnacionales del domingo 22 de marzo, el panorama político en el departamento de Potosí entra en su fase decisiva. La disputa por la Alcaldía del municipio capitalino y por la Gobernación del departamento se desarrolla en un escenario complejo, marcado por la alta cantidad de candidatos, la dispersión del voto y un importante segmento de electores indecisos que todavía no define su preferencia.
Los próximos días antes del silencio electoral serán cruciales para las campañas.
Quien se confíe o piense que ya ha hecho todo en la campaña política, estará cometiendo un error fatal y lo pagará muy caro el próximo domingo 22 de marzo; nada más ni nada menos que su derrota.
En este corto período, los aspirantes intentarán captar el voto de un amplio nicho de ciudadanos que aún no conoce a la mayoría de los postulantes o no ha decidido por quién votar.
Escenario electoral para la Alcaldía de Potosí
La elección municipal presenta uno de los panoramas más fragmentados de los últimos años. La papeleta incluirá 16 candidatos, muchos de ellos poco conocidos para el electorado.
En este contexto, la normativa electoral establece que ganará la elección quien obtenga la simple mayoría de votos, aunque la diferencia con el segundo sea mínima, incluso de un solo voto.
Sin embargo, el verdadero desafío no solo será ganar la elección, sino garantizar gobernabilidad. El municipio potosino necesita una autoridad que logre una victoria relativamente clara que le permita contar con respaldo en el Concejo Municipal.
De acuerdo con un análisis de la imagen pública de los candidatos y candidatas, sus apariciones en medios tradicionales y redes sociales, el nivel de empatía y conexión con el electorado, su capacidad de oratoria, la claridad de su discurso y los recursos logísticos y de propaganda desplegados durante la campaña que llega a su fin, todos y todas tienen posibilidades; pero alguien tiene que ganar y hay tres fuerzas políticas, que están disputando palmo a palmo, voto a voto, la confianza del electorado para alcanzar el “precioso sillón municipal”.
El Concejo está conformado por 11 concejales, por lo que la distribución más probable de escaños sería la siguiente:
- El ganador obtendría entre 4 y 5 concejales.
- El segundo lugar podría alcanzar 3 o 4 concejales.
- Las otras fuerzas políticas se repartirían 2 o 3 concejalías.
- Varios candidatos no obtendrán ningún concejal.
Este escenario deja en evidencia una realidad matemática y política: muchos de los postulantes saben que no tienen posibilidades reales de ganar ni de obtener representación en el Concejo, pero aun así mantienen sus candidaturas.
La gran interrogante es por qué ocurre esto. Para algunos analistas, una de las explicaciones puede estar en estrategias orientadas a dispersar el voto, debilitando a los candidatos con mayores posibilidades y generando un resultado más fragmentado.
Si esta dispersión se confirma en las urnas, el municipio podría enfrentar nuevamente un escenario de alta conflictividad política, con una autoridad electa sin mayoría clara en el Concejo. En ese caso, la gobernabilidad dependería de pactos políticos entre las primeras fuerzas electorales surgidas del proceso del 22 de marzo.
Un municipio en crisis política
El contexto institucional del municipio potosino también influye en la elección. Actualmente, la administración local atraviesa una etapa de fuerte desgaste político, con divisiones internas y conflictos que han debilitado la gestión municipal.
Por ello, el electorado no solo está eligiendo una nueva autoridad, sino definiendo el rumbo del municipio para los próximos cinco años, en un momento considerado por muchos analistas como una etapa crítica para la institucionalidad local.
El peso electoral de la capital en la elección de gobernador
El voto de la capital potosina también tendrá un impacto determinante en la elección del nuevo gobernador del departamento.
De acuerdo con los datos del padrón electoral:
- La ciudad de Potosí concentra más del 33% del electorado departamental.
- Si se suma la votación de la región centro —que incluye la capital y las provincias Tomás Frías, Cornelio Saavedra y Linares— el peso electoral alcanza cerca del 48% del padrón departamental.
Esto significa que casi la mitad del resultado departamental puede definirse en esta región, convirtiéndola en el principal campo de batalla electoral para los candidatos a la gobernación.
Dos escenarios para la Gobernación
En la contienda por la Gobernación se perfilan tres y hasta cuatro candidatos que disputan el primer lugar. Según las tendencias políticas observadas durante la campaña, uno de ellos mantiene una leve ventaja.
No obstante, la interrogante clave es si ese candidato podrá cumplir alguno de los requisitos para ganar en primera vuelta:
- Obtener más del 50% de los votos válidos, o
- Lograr al menos el 40% con una diferencia de 10 puntos porcentuales sobre el segundo.
Si ninguno de los postulantes alcanza estas condiciones, el proceso electoral abrirá un escenario inédito para el departamento: una segunda vuelta electoral para definir al nuevo gobernador.
Debido a la gran cantidad de candidatos en carrera, este escenario es considerado altamente probable por varios analistas políticos.
La estrategia de dispersión del voto
Al igual que en la elección municipal, en la carrera por la gobernación también aparece un elemento estratégico: la dispersión del voto.
Algunos estrategas políticos habrían apostado a multiplicar candidaturas con el objetivo de fragmentar el apoyo electoral, evitando que un candidato concentre la votación necesaria para ganar en primera vuelta.
Si esta estrategia se confirma en los resultados, el departamento podría enfrentar una segunda fase electoral inédita y altamente polarizada, donde las alianzas políticas y la redistribución del voto serán determinantes.
Un electorado que todavía no decide
Uno de los factores más relevantes del actual proceso electoral es la existencia de un importante segmento de votantes indecisos.
Muchos ciudadanos aún no conocen a la mayoría de los candidatos o no han definido su preferencia. Este grupo podría convertirse en el factor decisivo de la elección, tanto para la alcaldía como para la gobernación.
Por esa razón, los días previos al silencio electoral se convierten en la última oportunidad para que los candidatos posicionen un mensaje claro, corto y contundente que se diferencien de los demás y logren captar ese inmenso caudal de voto indeciso.
Un proceso abierto e impredecible
En síntesis, las elecciones subnacionales del 22 de marzo en Potosí se desarrollan en un escenario abierto e impredecible, caracterizado por:
- Alta cantidad de candidatos.
- Fragmentación del voto.
- Amplio electorado indeciso.
- Posibilidad real de segunda vuelta en la gobernación.
- Riesgo de gobernabilidad limitada en la Alcaldía.
Como suele ocurrir en política, nada está completamente definido hasta el día de la votación, y el comportamiento de ese segmento de electores indecisos podría terminar inclinando la balanza en una de las elecciones más competitivas de los últimos años en el departamento.
En política dura y pura, todo es posible, hasta lo imposible. Solo sabremos la verdad “cuando hablen las urnas” y el pueblo elija a sus flamantes autoridades.
Por: Willy Alcocer Salas

