- Heladas, granizadas y una persistente sequía han afectado la producción agrícola en cuatro de los seis distritos del municipio. La papa, base de la economía local, es el cultivo más perjudicado
Uncía, Kollasuyo Digital
El municipio de Uncía, capital de la provincia Rafael Bustillos, se encuentra en estado de alerta debido a una serie de eventos climatológicos adversos que han castigado severamente a sus comunidades rurales.
Según el reporte oficial de la Unidad de Medio Ambiente de la Alcaldía, de las 98 comunidades que integran el municipio, 46 ya reportaron daños considerables en sus cultivos, lo que representa cerca del 50% del área rural.
Heladas, granizadas y sequía prolongada
El ingeniero Willy Copali, responsable de la Unidad de Medio Ambiente, informó que el municipio enfrenta una situación atípica en relación a gestiones pasadas.
“A diferencia de otros años, de momento no se han reportado desbordes de ríos. Lo que nos está golpeando fuertemente son las heladas y granizadas, sumadas a una marcada sequía por la falta de lluvias constantes”, explicó la autoridad técnica.
Papa, el cultivo más afectado
El municipio de Uncía está organizado en seis distritos, de los cuales cuatro tienen vocación netamente agrícola y ganadera. En estas zonas, el cultivo de la papa ha sufrido el mayor impacto, poniendo en riesgo la seguridad alimentaria y el sustento económico de cientos de familias que dependen de este tubérculo.
De acuerdo al monitoreo climático regional, el norte de Potosí atraviesa un ciclo de variabilidad extrema vinculado al fenómeno de El Niño, que ha desplazado las precipitaciones habituales de la temporada, dejando los campos vulnerables a las bajas temperaturas nocturnas.
Gestión de apoyo y evaluación de daños
Ante este escenario, la Alcaldía de Uncía inició el proceso de evaluación de daños para gestionar apoyo ante la Gobernación de Potosí y el Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras.
Las acciones prioritarias incluyen:
- Levantamiento de fichas EDAN (Evaluación de Daños y Análisis de Necesidades) en las 46 comunidades afectadas.
- Gestión de semillas y fertilizantes para recuperar parte de la siembra en zonas con riego.
- Monitoreo constante de los niveles de agua para consumo humano y ganadero.
Aunque la ausencia de riadas representa un alivio temporal para la infraestructura vial, la pérdida de cultivos constituye un golpe directo al corazón productivo de Uncía, que aguarda una respuesta oportuna de las autoridades departamentales para evitar una crisis de abastecimiento.

