Expertos destacan que factores biológicos, culturales y de pareja mantienen la brecha orgásmica en todas las edades
Un estudio reciente con casi 25.000 participantes en Estados Unidos aporta nuevas pruebas sobre una desigualdad sexual que atraviesa generaciones y desafía el paso del tiempo: la brecha orgásmica entre hombres y mujeres.
Aunque las conversaciones sobre placer sexual y equidad de género han ganado visibilidad, los datos muestran que la diferencia en la frecuencia del orgasmo no solo persiste, sino que se mantiene estable en todas las etapas de la vida adulta.
¿Por qué, a pesar de los cambios sociales y los avances en educación sexual, los hombres siguen alcanzando el orgasmo mucho más que las mujeres? Algunas respuestas surgen de la investigación “La brecha orgásmica a lo largo de la vida: exploración del impacto de la edad en las tasas de orgasmo”, publicada en Sexual Medicine, que analiza la experiencia sexual desde la juventud hasta la vejez y permite repensar los factores biológicos, culturales y sociales que sostienen esta brecha.
La brecha orgásmica no cambia con la edad
El trabajo, liderado por Amanda N. Gesselman y un equipo de investigadores estadounidenses, analizó datos de 24.752 adultos solteros de entre 18 y 100 años. Los participantes respondieron qué porcentaje de veces suelen alcanzar el orgasmo durante el sexo.

Los resultados revelan que los hombres reportan tasas de orgasmo entre un 70% y un 85%, mientras que las mujeres se ubican entre el 46% y el 58%. La diferencia, que varía entre un 22 % y un 30% a favor de los hombres, se mantiene en todos los grupos etarios estudiados, desde adultos jóvenes hasta mayores de 65 años.
El análisis incluyó diversas franjas de edad (de los 18 hasta más de 65 años) y encontró que la edad tiene un efecto mínimo sobre la brecha. Los hombres mantienen tasas de orgasmo superiores a las de las mujeres en todas las etapas de la vida adulta, lo que indica que no se trata de un fenómeno limitado a generaciones específicas ni a etapas particulares del desarrollo.
Género y orientación sexual: matices en la brecha
La investigación también examinó el impacto de la orientación sexual. Las mujeres lesbianas reportan tasas de orgasmo más altas que las mujeres heterosexuales, mientras que los hombres heterosexuales presentan cifras algo superiores a las de los hombres gay o bisexuales en ciertos grupos de edad avanzada.
Las diferencias más notorias aparecen en la adultez media temprana (35-49 años), donde las mujeres lesbianas o bisexuales superan a las heterosexuales, y los participantes bisexuales tienen mejores tasas que gays y lesbianas en la adultez media tardía.

Entre los adultos mayores de 65 años, la diferencia entre orientaciones sexuales tiende a achicarse, aunque la brecha de género se mantiene. En todos los grupos etarios, los hombres reportaron tasas de orgasmo consistentemente más altas que las mujeres.
Causas: biología, cultura y sociedad
La brecha orgásmica surge de una combinación de factores biológicos, anatómicos y socioculturales. Entre las mujeres, influyen variables como la distancia clitoridiana-vaginal y las respuestas a distintos tipos de estimulación. Las fluctuaciones hormonales asociadas al ciclo menstrual y la menopausia impactan la libido y la capacidad orgásmica.
En los hombres, la función sexual suele relacionarse con los niveles de testosterona, que descienden con la edad, aunque esto no reduce la brecha. El contexto social y cultural refuerza las diferencias: las normas que priorizan el placer masculino, junto con una educación sexual insuficiente y centrada en la penetración, perpetúan la desigualdad en la satisfacción sexual.

La dinámica de la pareja y el comportamiento durante el encuentro sexual también inciden: la comunicación abierta y la atención al placer mutuo pueden ayudar a reducir la brecha, pero no logran eliminarla.
Implicancias clínicas y educativas
Los autores del estudio resaltan la importancia de que profesionales de la salud, terapeutas y educadores sexuales consideren la diversidad de experiencias sexuales y aborden la persistente brecha orgásmica. Recomiendan adaptar la educación sexual para que incluya la satisfacción mutua, la comunicación sobre el placer y la comprensión de las necesidades de todas las identidades y orientaciones.
El estudio sugiere prestar atención especial a las minorías sexuales y a las personas mayores, que enfrentan desafíos adicionales vinculados al estigma y al envejecimiento.

Aunque el trabajo cuenta con una muestra amplia y diversa, los investigadores reconocen limitaciones, como la baja representación de minorías sexuales en los grupos de mayor edad y la utilización de una sola pregunta para medir la frecuencia del orgasmo. Proponen que futuros estudios utilicen herramientas más precisas y enfoques longitudinales para comprender cómo evoluciona la brecha orgásmica a lo largo de la vida.
La investigación confirma que la brecha orgásmica sigue siendo un fenómeno estable y multicausal, que no desaparece con la edad ni con el avance de las generaciones. Los datos invitan a repensar estrategias de educación sexual, intervención clínica y reflexión cultural para avanzar hacia una mayor equidad y bienestar sexual para todas las personas.
Fuente: INFOBAE

