Más allá de los cómics y las películas, la máscara de Guy Fawkes esconde una trama de rebelión, persecución y resurgimiento como emblema de resistencia frente a la autoridad, publicó National Geographic
Una máscara de bigote curvado y sonrisa enigmática aparece en manifestaciones y protestas alrededor del mundo, representando la rebeldía frente a la autoridad. Detrás de este símbolo universal se encuentra la figura histórica de Guy Fawkes, cuyo intento de volar el Parlamento inglés en 1605 inspiró tanto al cómic y la película V de Vendetta como al emblema utilizado por Anonymous.
El protagonista de “V de Vendetta”, conocido como “V”, utiliza la máscara de Fawkes como insignia de resistencia ante un Estado autoritario. Desde el estreno de la película en 2005, la máscara se convirtió en un emblema habitual en protestas internacionales.
Según National Geographic, en el Reino Unido la figura de Fawkes permanece vigente tanto en la celebración folklórica de la Noche de Guy Fawkes, cada 5 de noviembre, con la quema de su efigie, como en el imaginario político contemporáneo.
El origen de Guy Fawkes y la Conspiración de la Pólvora

Fawkes nació en York en 1570, en una familia protestante de recursos modestos. Tras la muerte de su padre, la influencia de su padrastro católico lo acercó a la Iglesia de Roma, lo que marcó sus primeros pasos en la rebeldía religiosa.
A finales del siglo XVI, su conversión al catolicismo ocurrió en un contexto de tensiones religiosas en Inglaterra. Isabel I, y luego Jacobo I, mantuvieron en el poder a los protestantes, mientras los católicos sufrían persecución y marginación. Por este motivo, muchos buscaron apoyo externo y vieron a España como aliada natural.
Fawkes viajó a territorios españoles, donde fue ascendido a capitán en los Tercios de Flandes y participó en la guerra contra los protestantes holandeses y en los conflictos franco-españoles.

En 1603 intentó convencer en Valladolid al rey Felipe III de apoyar la causa católica inglesa, pero no obtuvo respaldo. Ante la falta de apoyo, los católicos ingleses buscaron alternativas propias.
Durante ese periodo, Robert Catesby se consolidó como líder e ideólogo de los católicos más radicales, organizando la Conspiración de la Pólvora. Catesby diseñó el plan; Fawkes, con experiencia militar, debía ejecutarlo.
“La idea de los conjurados consistía en colocar veinte barriles de pólvora en un sótano bajo el Parlamento de Londres para volar al rey Jacobo I”, explicó National Geographic.

El 5 de noviembre de 1605, tras meses de preparación, la conspiración estuvo a punto de concretarse. Una carta anónima alertó al rey sobre el complot. Las autoridades descubrieron a Fawkes con la pólvora y lo detuvieron en el acto.
Fawkes fue torturado en prisión, confesó su implicación y recibió la condena de muerte. Antes de ser ejecutado públicamente y temer una muerte lenta, se arrojó desde las escaleras del cadalso y falleció de inmediato. Por orden real, sus restos se exhibieron en distintas ciudades para enviar un mensaje ejemplarizador.
De símbolo local a emblema global
La represión se intensificó para evitar nuevos levantamientos entre los católicos ingleses. Aunque en su tiempo se consideró un capítulo más de la rivalidad entre anglicanos y católicos, la rebelión de Fawkes adquirió con el paso de los años una dimensión diferente.

En el siglo XIX, las celebraciones públicas que homenajeaban a Fawkes y desafiaban al poder empezaron a prohibirse por su tono contestatario. Esta censura reforzó su imagen como símbolo de lucha contra la tiranía, según National Geographic.
La transición de Fawkes a la cultura global se consolidó con el cómic “V de Vendetta”, de Alan Moore y David Lloyd, y la posterior adaptación cinematográfica. La máscara se volvió símbolo de desobediencia civil a escala mundial. Colectivos como Anonymous le dieron un nuevo significado, situando el rostro de Fawkes al frente de la protesta digital y social.
Hoy, generaciones reconocen en Fawkes la personificación de la insumisión ante el abuso de poder. Por este motivo, la máscara sigue cruzando fronteras y épocas, heredando el espíritu rebelde que nació en los sótanos del Parlamento de Londres y hoy resurge con fuerza en las luchas sociales contemporáneas.
Fuente: Infobae

