La miniserie sobre el acoso escolar se corona con cuatro estatuillas. ‘The Pitt’ y ‘The Studio’, y sus protagonistas, ganan en la categoría de series. ‘Una batalla tras otra’ triunfa en comedia y ‘Hamnet’ en drama. La española pierde contra la brasileña ‘El agente secreto’, y en música contra ‘Los pecadores’
Los glamurosos y multitudinarios Globos de Oro han entregado sus premios de cine y televisión, con los que dan el arranque oficial de la temporada. Lo que pasa en el salón de baile del hotel Beverly Hilton este temprano domingo de enero tiene resonancia durante meses, porque es el primer paso de la temporada de premios. Pero también perdura durante décadas, al grabarse en el oro destinado al firmamento de las estrellas del cine y televisión. Este año, los nombres de las series Adolescencia (con cuatro premios), The Pitt (con dos), The Studio (con otros dos), y de las películas Una batalla tras otra y Hamnet son los escogidos para ese Olimpo. La española Sirât, con dos nominaciones, se ha ido de vacío.
En la 83ª edición de los Globos de Oro se han repartido hasta 28 galardones que arrancaron con las estatuillas de cine. Los de mejores películas fueron, como marca el orden en estas galas, los últimos en entregarse. El de mejor comedia lo ganó Una batalla tras otra, que presentó Julia Roberts, ante la que todo el auditorio se puso en pie. El de mejor drama, Hamnet, que recogió todo el equipo, encabezado por su productor, Steven Spielberg, reconociendo a la “excepcional, excepcional, excepcional [directora] Chloé Zhao”. “Miro aquí a esta sala y veo a mucha gente que conozco desde hace años”, dijo después la directora, “como mis compañeros nominados, y veo que muchos sois fuertes y tiernos a la vez, y habéis compartido gran parte de vosotros con el mundo, así que rindo honores a vuestra dedicación”.
Pero antes de saberse las grandes triunfadoras, se fueron desgranando los premios a los intérpretes. Teyana Taylor se llevó el primero de la noche, uno de los más disputados, el de mejor actriz de reparto por su papel de Perfidia Beverly Hills (sí, así se llama su personaje) en Una batalla tras otra. “Tenemos derecho a estar en cada sala, nuestras voces importan”, afirmó la actriz y cantante, emocionadísima. En reparto masculino ganó, con sorpresa y una enorme ovación, el sueco Stellan Skarsgård, por Valor sentimental.
En drama, triunfó Hamnet. La Agnes Shakespeare de la actriz Jessie Buckley era la clara favorita. “Ni este sentimiento ni esta situación son normales”, reconocía, temblorosa, contando cómo el set de rodaje, con una directora china, muchos actores irlandeses y trabajadores polacos, se convirtió en una familia. En la sala de prensa, la directora Chloé Zhao explicó a EL PAÍS su creencia de que, precisamente por esa energía familiar surgida en el set, el equipo pudo crear “desde lo vulnerable” y lograr que su historia haya llegado a tanta gente.

En cine de comedia, el premio a mejor actriz fue para Rose Byrne, pese a que su papel en If I Had Legs I’d Kick You, el de una madre exhausta y falta de sueño que lidia con una situación personal complicada y una hija enferma, no es precisamente cómico. El actor galardonado fue Timothée Chalamet por su papel de pillo jugador de pimpón en Marty Supreme. “A mis padres, a mi compañera”, le dijo a Kylie Jenner, presente en la sala, “muchas gracias”, declaró con su premio entre las manos.
En una categoría con muchísima calidad, Sirât, dirigida por Oliver Laxe, perdió el premio de mejor película de habla no inglesa frente a la brasileña El agente secreto. “Este es un momento histórico muy importante para hacer películas, aquí en Estados Unidos o en Brasil”, abogó el director del filme, Kleber Mendonça Filho. Entre los votantes de los Globos de Oro —unos 400 en total este año, incluida la autora de este texto—, Brasil es uno de los países más fuertes, con hasta 38 votantes, lo que le da mucha fuerza. De hecho, también ganó su protagonista, Wagner Moura, como mejor actor de drama. “Tenemos que seguir haciendo películas sobre la dictadura”, afirmó el actor a Efe en la sala de prensa.
La noche de ‘The Pitt’ y ‘The Studio’

En cuanto a series de televisión, The Pitt (HBO) y The Studio (Apple TV) se coronaron como mejor drama y comedia, respectivamente. Los creadores del drama médico se lo dedicaron a todos los que trabajan en los servicios de emergencia. “Vivimos en un mundo y un país dividido, pero creo que la televisión nos une, como público y como comunidad”, afirmó R. Scott Gemmill, en uno de los discursos más políticos de la noche. “Trabajamos con decencia y humanidad”, añadió. Los creadores de The Studio, la comedia sobre un estudio de cine, se lo agradecieron, cómo no, a todo el equipo que hizo posible la serie, y anunciaron que la próxima semana empezarán el rodaje de la segunda temporada.
Además, ganaron sus protagonistas. Noah Wyle, el sufrido y empático jefe de urgencias de The Pitt, era el favorito en drama y se alzó con el galardón. “Estoy en deuda con tanta gente, me ha inspirado tanta gente…”, afirmaba, feliz, dedicándoselo a su esposa, que celebraba su cumpleaños: “Prepárate para la fiesta, cariño”. Perdió el único latino nominado por una serie, Diego Luna. También se alzó con la estatuilla en comedia Seth Rogen, el protagonista y creador de The Studio, en un premio que parecía tan obvio que hasta lo presentaron dos de los actores que hacen cameos en la serie.

En cuanto a las actrices, en comedia ganó toda una clásica, Jean Smart por Hacks. Tras subir al escenario de la mano de George Clooney, recogió su tercer galardón con su retranca habitual: “Qué os digo, soy una perra codiciosa”. Ya en la sala de prensa, abogó por la necesidad de hacer comedia como método de evasión, especialmente en tiempos difíciles. En drama, se lo llevó Rhea Seehorn, quizá la menos conocida de todas las candidatas, pero impecable por su papel de la desquiciada Carol de Pluribus.
Los premios para los actores de reparto cayeron en la miniserie Adolescencia. El masculino se lo llevó Owen Cooper, el joven actor de 16 años que atrapó al público con su actuación. “Todavía soy un aprendiz”, declaró. El femenino fue para Erin Doherty, la psicóloga del tercer episodio. Demostró su sorpresa con un montón de palabrotas, y una disculpa a su madre por su vocabulario. “La salud mental lo es todo, así que gracias a los terapeutas, ha sido un placer interpretar a una de ellos”, afirmó.
Precisamente en miniserie (o serie limitada) hubo pocas sorpresas, porque Adolescencia arrasó: se hizo con cuatro premios, todos los posibles (tenía cinco nominaciones, pero dos actores compartían categoría y no podían ganar ambos). Tras ganar como mejor miniserie, sus creadores afirmaron que “eliminar el odio es responsabilidad de la próxima generación”. Además de los premios a los actores secundarios, se hicieron con el de mejor actor, que fue para Stephen Graham. “Esto es para nuestro casting, gracias sobre todo a Christine Tremarco, que interpreta a mi esposa. Voy a cortar este premio por la mitad para dártelo”, bromeó. En cuanto a actriz de serie limitada, ganó Michelle Williams por Dying for sex, aunque no estuvo presente en la sala.
Triunfos del K-pop y el humor
La mejor película de animación fue Las guerreras K-pop, la sensación de Netflix. Y, por supuesto, el premio a mejor canción original se lo llevó ese exitazo viral que es Golden, una de las canciones más escuchadas en TikTok entre las generaciones más jóvenes, parte esencial de la película. “Es un sueño ser parte de una canción que está ayudando a tantos jóvenes a seguir adelante”, afirmó EJAE, una de las integrantes del trío musical, sin poder contener las lágrimas: “Nunca es tarde para brillar”.

Las cantantes Audrey Nuna, EJAE y Rei Ami, con los dos Globos de Oro recibidos por la película ‘Las guerreras K-pop’ en el hotel Beverly Hilton, en California.Frazer Harrison (WireImage)
En cambio, en una decisión tardía y polémica, el premio a mejor banda sonora no se anunció en directo, sino durante la pausa publicitaria; solo se pudo ver en la sala de baile y la de prensa. Aquí estaba nominado Kangding Ray por Sirât, pero perdió contra Los pecadores. Tanto el mejor guion como la mejor dirección fueron a parar a Paul Thomas Anderson por Una batalla tras otra, quien se lo dedicó a su equipo, desde el productor con el que trabaja desde hace tres décadas, Mike De Luca, hasta su asistente de dirección.
Este año, por primera vez, se entregó el premio a la categoría de podcast, que presentó Snoop Dogg, y que ganó la también actriz Amy Poehler. Afirmó que tenía “un enorme respeto a todos los nominados”: “Este es solo un intento de hacer de un mundo duro y poco amable, un lugar poco mejor”. También se dio, por tercer año, el premio a mejor logro de taquilla, que fue, no sin cierta sorpresa, para Los pecadores. El de mejor actuación en monólogo de humor fue para el británico Ricky Gervais, que no estuvo presente.

Nikki Glaser, la presentadora por segundo año consecutivo, volvió a levantar tantas risas como el año pasado, gastando bromas a todo el personal, sobre todo en su monólogo de apertura. Tuvo hasta que pedir disculpas a Leonardo DiCaprio por haber un chiste sobre él y la (siempre baja) edad de sus novias. “Pero es que chico, no sabemos nada más de ti”, afirmó. Bromeó con todos en la sala, de Julia Roberts a Timothée Chalamet (“Es el primer actor de la historia en tener que ganar músculo para una peli sobre… pimpón”); de George Clooney a Guillermo del Toro (“sigue haciendo pelis de monstruos guapos”, le pidió); de Paul Mescal a Jacob Elordi (“seguid siendo la misma persona para mi madre”). “No puedo parar, lo siento”, llegó a disculparse entre risas.

En cuanto a las tres horas de gala, no hubo grandes sorpresas ni reivindicaciones políticas, aunque en general los creadores hablaron de la importancia de la cultura en momentos difíciles, sin dar nombres concretos. En cambio, en la alfombra roja, muchos artistas llevaron un pin donde se leía Be Good (Sé bueno), una referencia a Renée Good, la mujer que murió la pasada semana en Mineápolis a manos del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE).

