La líder opositora asegura que la captura marca de forma “inevitable” el comienzo de una transición
En sus primeras palabras tras el desaire de Trump a su figura como líder de una posible transición en Venezuela, la opositora venezolana María Corina Machado ha dado las gracias a Donald Trump “por su firmeza y determinación en el cumplimiento de la ley”, mientras que ha asegurado que Caracas será el principal aliado de Washington en materia de seguridad, energía, democracia y Derechos Humanos. Según Machado, la detención de Nicolás Maduro es “un paso enorme” que marca de forma ”inevitable e inminente” el comienzo de una transición en Venezuela.
En un mensaje difundido en la red social X, Corina Machado ha celebrado que el pueblo venezolano haya salido a la calle “en 30 países y 130 ciudades del mundo” para celebrar la salida del poder de Maduro. “La libertad de Venezuela está cerca y pronto vamos a celebrar en nuestra tierra. Vamos a gritar, orar y abrazarnos en familiar, porque nuestros hijos regresarán a casa”, ha insistido la última premio Nobel de la Paz.
En su mensaje, Machado que ha dedicado varios de sus últimos posts en redes a recoger expresiones de alegría de venezolanos en varios puntos del mundo insistió en que la libertad de Venezuela “está cerca” y pidió a sus compatriotas a prepararse para celebrar, reencontrarse y recibir de regreso a sus hijos que están fuera del país, en un futuro que considera próximo.
Desde la madrugada del 3 de enero, María Corina ha sido uno de los nombres más repetidos por líderes de todo el mundo para hacerse con el volante de la transición. Sin embargo, el propio Donald Trump expresó dudas sobre ella al decir que no contaba con el respaldo de su pueblo. Una frase que fue después matizada por el secretario Marco Rubio durante una entrevista con NBC News, en la que alabó a Corina Machado, pero sin omitir las reservas expresadas por Trump : “María Corina Machado es fantástica, la conozco desde hace años y ella es todo el movimiento, pero aquí estamos lidiando con una realidad, nosotros queremos una transición a la democracia, pero la mayoría de la oposición está en el exilio y nosotros tenemos que pensar en las próximas dos o tres semanas, dos o tres meses”, explicó Rubio. “Desafortunadamente, la gran mayoría de la oposición ya no está presente en Venezuela. Tenemos asuntos a corto plazo que deben abordarse de inmediato”, dijo el funcionario estadounidense.
Desde el primer momento, María Corina y Edmundo González se ofrecieron a jugar un papel de liderazgo en la transición que comienza como vencedores legítimos de las últimas elecciones presidenciales: “Esta es la hora de los ciudadanos. Los que arriesgamos todo por la democracia el 28 de julio. Los que elegimos a Edmundo González Urrutia como legítimo presidente de Venezuela, quien debe asumir de inmediato su mandato constitucional y ser reconocido como comandante en jefe de la fuerza armada nacional por todos los oficiales y soldados que la integran”, dijo en sus primeras palabras tras la detención de Maduro.
Dentro de los nombres de la oposición que podrían jugar algún papel en el futuro está también Henrique Capriles, que este lunes rompió su silencio con una larga carta en la que ha pedido la liberación de los presos políticos y no caer en el “revanchismo”. El excandidato opositor y hoy ambigua figura entre el oficialismo y la oposición ha defendido que “cualquier solución debe ser pacífica, constitucional y respetando la voluntad del pueblo”. En redes sociales, Capriles ha insistido en que Caracas necesita “pasar página al revanchismo y la improvisación y encaminar al país hacia una salida democrática con garantías reales para todos”. Según el hombre que le disputó el poder a Maduro tras la muerte de Hugo Chávez y salió derrotado en unos polémicos resultados, “hay un paso ineludible” que es “la libertad de “todos los presos políticos y el regreso de los exiliados de forma incondicional”, ha pedido.
Capriles ha agregado que “no se puede ignorar que quienes hoy siguen en el poder fueron los responsables de conducir al país a la más profunda crisis política, social y económica” de la historia de Venezuela, marcado por “procesos de diálogo y negociación fallidos”, por “abusos, atropellos, violaciones a la Constitución y a los derechos de la gente desde el poder”.
Fuente: EL PAÍS

