La “Playa del Chofer” en Uncía se transformó en un campo de batalla cuando transportistas rivales se enfrentaron violentamente por el control de la ruta hacia Oruro.
Piedras y golpes volaban por el aire mientras el caos se apoderaba de la zona. De un lado, los miembros de la Asociación de Transporte Libre (ATL – Banderas Rojas); del otro, el sindicato 13 de Junio, que afirma tener la tarjeta de operaciones oficial. ATL también asegura contar con la autorización necesaria, y ninguno de los dos grupos está dispuesto a ceder.
La violencia escaló rápidamente. Transportistas se enfrentaron con objetos contundentes, desatando una espiral de agresiones que paralizó la zona. El miedo se extendió hasta las escuelas cercanas, obligando a la suspensión de clases para proteger a los estudiantes.
Los pocos policías de Uncía fueron superados por la magnitud del enfrentamiento y solicitaron refuerzos a Llallagua. Mientras tanto, la población, entre el temor y la indignación, exige la intervención urgente de las autoridades del Viceministerio de Transporte y de las gobernaciones de Potosí y Oruro.
El conflicto ha dejado a cientos de pasajeros en la incertidumbre. Mientras la disputa por el control del transporte continúe, los viajes a Oruro quedan suspendidos, afectando a quienes dependen de esta ruta para sus desplazamientos diarios.
La comunidad espera una pronta intervención de las autoridades para restablecer el orden y garantizar la seguridad de todos los involucrados.
Las autoridades educativas decidieron suspender labores educativas en resguardo de la seguridad de los estudiantes mientras el conflicto se mantenga.